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Interacción directa y continua de profesores con estudiantes
durante su vida académica favorece la detección temprana de
conductas de riesgo, indican en actividad coorganizada por la Facultad
de Ciencias de la Salud de la UPLA.

La OMS puso a Chile como uno de los países con mayor carga de morbilidad por
enfermedades psiquiátricas en el mundo. Casi un tercio de la población mayor de
15 años ha sufrido algún trastorno psiquiátrico durante su vida, siendo los de
mayor incidencia los trastornos ansiosos, seguidos por la depresión mayor y el
consumo de sustancias.
En este contexto, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Playa
Ancha (UPLA) participó de la organización de la “I Jornada Regional de Salud
Mental y Psiquiatría”, a objeto de analizar un tema que incide significativamente
en la calidad de vida de la población, tal como lo explica la decana de la facultad,
doctora Mirta Crovetto Mattassi.
“Parte de esta organización y la temática que hoy día se aborda, está
relacionado con la responsabilidad social que tenemos las distintas
instituciones que estamos, tanto en el ámbito público como en el privado,
para poder colaborar en conjunto y poner la experiencia y el conocimiento
en servicio de la comunidad”.
La jornada contó con la exposición, entre otros destacados especialistas, de la
doctora Paulina Pérez Ahumada, del Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak,
quien abordó la temática “Trastornos de Personalidad en Urgencia y Enlace del
Hospital General (Hospital San José de Santiago)”.
La doctora Pérez también se refirió a la salud mental de los universitarios,
destacando la necesidad de detectar a tiempo algunas señales y el rol que
cumplen los docentes, por sobre el número de especialistas que pueda tener la
institución educativa.
“Yo creo que más que implementar psiquiatras o psicólogos habría que
sensibilizar a los profesores, a los asistentes sociales que, a veces, están
más al tanto de las situaciones personales de los pacientes que pueden
tener vulnerabilidades sociales. Me parece que el Ministerio de Salud sacó
hace poco también la guía de suicidio de estudiantes en Educación
Superior, y esos lineamientos yo creo que hay tomarlos e
implementarlos”.
Si bien es importante tener una cantidad de especialistas que cumplan con los
requerimientos y atiendan los problemas de salud mental de los estudiantes,
continuó la doctora Pérez, estudios internacionales y experiencias extranjeras
indican que la sensibilización en los profesores parece tener un mayor impacto,
puesto que ellos son quienes detectan en forma temprana.
“Al detectar en forma primaria uno puede producir una derivación
asistida. Uno puede, ya el profesor detecta que este chiquillo parece que
está deprimido, parece que bajó el promedio, parece que no está
durmiendo, llega tarde a las primeras clases, signos que uno pudiera
decir que son de alarma. Detecta esto y se podría implementar una red de
acciones a partir de eso. El profesor informa a una asistente social esta
situación particular del estudiante y ese estudiante puede ser intervenido,
pero en forma activa”.
Lo anterior resulta fundamental ya que, generalmente, los adolescentes y jóvenes
no tienen un contacto cercano con los servicios de salud y no son tan propensos
de ir al médico o pedir ayuda, por lo tanto, la detección en este minuto favorecerá
las acciones de prevención.
Un tratamiento para mejorar la salud mental no impide el desarrollo de una vida
normal si es que se está correctamente diagnosticado, se cumple con las terapias,
se atienden los requerimientos farmacológicos si fuera necesario y se cuenta con
un apoyo social y familiar importante.