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Cámaras que se rebalsan, olor a excremento, agua servida que fluye al interior o exterior de las casas, es a lo que han estado expuestos vecinos de Villa Alemana en la Región de Valparaíso, antes y durante la pandemia.

Habitantes del condominio Brisas del Valle, de un domicilio ubicado en la misma avenida que ellos en Vicepresidente Bernardo Leighton, de las poblaciones Casas del Parque y González Pacheco, denuncian que la empresa sanitaria Esval no resuelve el problema de manera definitiva: durante años llaman para reclamar que vuelve el olor a aguas servidas y/o el desborde de las cámaras.

Población González Pacheco

“¡Más de 25 años! Mis niños ya se titularon y yo sigo con el problema acá”, expresó Isabel Ramírez, que tiene un negocio donde vende abarrotes en la intersección entre las calles Crispín Reyes y Federico Santa María.

En una parte de su jardín, cambió las plantas por gravilla, piedras que lava con cloro para desinfectarlas, reponerlas, y mantener una reserva cada vez que hay que reemplazarlas porque la cámara se desborda, tres o cuatro veces a la semana, y forma “¡un río! La asquerosidad más grande. Aguas servidas, sale de todo: Caca, confort”, manifestó Isabel, cansada de la situación.

Fluye el agua servida por el jardín, los pasillos externos, pero al interior de la casa que tienen tras el negocio, que está en el frontis, emanan tanto los putrefactos olores sépticos como el agua servida que empieza a salir por el desagüe de la ducha. “Revienta por todos lados, la cámara, el baño”, así informó el esposo de Isabel, Pablo Albíñez, mientras mostraba los registros fotográficos que tienen con el agua café dentro del receptáculo de la ducha.

“Yo no sé cómo dan permiso para agrandar poblaciones si Esval no tiene la capacidad para eso”, cuestionó Isabel Ramírez, la que manifestó que el diámetro de las cañerías disponibles es inferior a lo que se requiere en la actualidad. “El alcantarillado ya no da más el de arriba. Cada vez hacen más poblaciones y los mismos caballeros (de Esval) explican, que el tubo en vez de ser más grande, es cada vez más chico, no da abasto para todos”.

La secretaria de la Junta de Vecinos de la Población González Pacheco, Ana Gloria Arancibia, informó que el problema es reiterativo. Hay una cámara en la calle Federico Santa María, cercana a la casa de Isabel, que colapsa, cuyo contenido va a dar al estero Quilpué y al exterior de las tres casas existentes ahí, lo que dificulta la salida y entrada de las personas a sus domicilios. “El problema aquí es la mala mantención y Esval que no aumenta el diámetro de las cámaras o de los desagües”, afirmó Ana Gloria.

En la calle Colón, paralela a Crispín Reyes, y casi a la altura de la casa de Isabel Ramírez, está la de Sergio Navarro. Las consecuencias del rebalse de las cámaras, una tubería de servidumbre atraviesa su propiedad, el anegamiento del patio, la exposición próxima ante las aguas servidas, hizo que su hija a los cuatro años, ahora de seis, se enfermara. “A raíz de esto, lamentablemente, llegó a la casa, el agua (servida), mi niña, también tuvimos problemas de dolores estomacales y muchos problemas con ella”, manifestó preocupado.

Informó que se comunicó en reiteradas ocasiones con Esval, sin tener una solución definitiva al problema. Una vez, hubo un rebalse de las cámaras, entró el agua servida hasta la casa, donde había instalado piso flotante, el que se levantó y “perdí todo”, contó Sergio, que especifica que personal de Esval “dijeron: Vamos a responder con estos gastos”, pero no sucedió.

Población Casas del Parque

Ubicada frente a la plaza Victoria, tiene alrededor de 140 casas las que algunas rodea el estero Quilpué. Son contiguos a la población González Pacheco.

“No podemos abrir las ventanas de nuestra casa por los olores a excremento, es terrible. Esto necesita urgencia que se aborde”, aseveró Miriam Muñoz, habitante del lugar.

Pese a las recomendaciones sanitarias entregadas por el Ministerio de Salud sobre ventilar los recintos ante el contexto actual de pandemia y la presencia del virus Covid-19, los vecinos de la población Casas del Parque, evitan hacerlo debido a la pestilencia de los rebalses de cámara del sector y las aguas servidas que van a dar al estero.

El presidente de la Junta de Vecinos de Casas del Parque, César Merino, contó que el problema lleva desde antes que él asumiera su cargo directivo hace tres años y que la administración previa había realizado los reclamos. Denunciaron la situación “a Esval, al Servicio de Salud, y a la Gobernación. Nuestros reclamos están descansando”. Además, ingresaron un reclamo a la Superintendencia de Servicio Sanitario (SISS).

Al igual que a la secretaria de la Junta de Vecinos de la población González Pacheco, Ana Gloria Arancibia, Esval les dijo que el problema sería solucionado al arreglar entre las calles Victoria y Caupolicán “que iba a aliviar esto el año pasado, pero en absoluto ha logrado mitigar el problema”, aseveró César.

Algunas personas del condominio Brisas del Valle sufren inconvenientes similares, pero la diferencia es que el hedor lo sienten en el interior de sus casas. Cada vez que sucede, llaman a Esval para que solucionen: La fetidez emana desde los desagües en el interior de sus casas.

La concejala Kesia Navarro Cueto, sigue el tema de cerca, y ha estado con los vecinos viendo la magnitud del tema. “Resolver con parches la problemática sanitaria, el rebalse de aguas servidas en las viviendas de las y los vecinos, contaminando el estero Quilpué es totalmente reprochable. La empresa sanitaria Esval, por años mantiene a los vecinos en un estado indignante, afectando su bienestar, su calidad de vida, y su salud. Con el riesgo de estar expuestos a contagiarse de alguna enfermedad infecciosa. Hacemos un llamado a la Superintendencia de Servicios Sanitarios, a la Superintendencia de Medio Ambiente y a la Seremi de Salud de hacerse presente”, dijo la concejala independiente.

Parte de los afectados han ingresado reclamos a la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), hay un caso donde la respuesta ya está fuera de plazo. También, dejaron en la oficina de partes cartas dirigidas a la nueva alcaldesa de Villa Alemana, Javiera Toledo, donde describen los casos y solicitan ayuda en la resolución de este conflicto sanitario que ha perjudicado a los habitantes de la comuna durante años.