Diagnóstico, tratamientos y calidad de vida: Las claves para comprender el mal de Parkinson.

Pese a no tener cura, el tratamiento temprano y el ejercicio resultan fundamentales para sobrellevar la dolencia. El académico de la Facultad de Ciencias Médicas Usach, Pedro Chaná, explica la importancia de un abordaje multidisciplinario para una enfermedad que afecta a más de 55 mil personas en Chile.

Uno de los momentos más emotivos en la reciente entrega de los premios Emmy de 2026 (ceremonia que se realizó el pasado 14 de septiembre en el Peacock Theater de Los Ángeles, California) fue cuando Michael J. Fox recibió el galardón humanitario Bob Hope por el trabajo que ha desarrollado por más de dos décadas (a través de la fundación que lleva su nombre) en la búsqueda de una cura al mal de Parkinson, esto a través de financiamiento permanente a la investigación científica.

“Aceptar el Parkinson no significaba que tuviera que rendirme ante él. Solo significaba que tenía que hacer todo lo posible por todos los que viven con esta enfermedad”, dijo el actor, famoso por sus papeles en la saga de “Volver al Futuro” o  en “Teen Wolf”.

Fox fue diagnosticado con esta dolencia, caracterizada por un deterioro en el control de los movimientos del cuerpo, cuando tenía 29 años y, por un tiempo, mantuvo la situación en secreto. Dijo que entre sus principales miedos estaba el que la gente lo empezara a ver de distinta manera pero dijo que, tras hablar de su estado de salud, el público le manifestó mucha comprensión.

¿QUÉ ES EL MAL DE PARKINSON?

¿Cómo se debe entender el mal de Parkinson? En conversación con Diario Usach, Pedro Chaná, médico cirujano con especialidad en neurocirugía y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, explica que esto es “una enfermedad neurológica progresiva que se caracteriza por la pérdida de neuronas dopaminérgicas (las células en el cerebro que sintetizan almacenan y liberan dopamina). Esto está directamente relacionado con sus síntomas, que fenomenológicamente corresponden a la rigidez, lentitud y, en algunos casos, a los temblores, y esencialmente, a los que se presentan en reposo”.

Sobre el diagnóstico, Chaná sostienen que este se realiza generalmente cuando se presentan los síntomas motores. “Ahora, esto puede estar precedido de situaciones como trastornos conductuales del sueño REM (como las pesadillas) y, también, por la pérdida del olfato. A su vez, la dolencia también puede generar lentitud, rigidez, falta de expresividad facial, trastornos en la marcha y un enlentecimiento a nivel global”.  ¿Cuándo ocurre esto? Chaná sostiene que esto puede comenzar alrededor de los 55 años, “pero podría ocurrir antes”.

En esta línea, el académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach relata que en nuestro país existen cerca de 55 mil personas padecen esta enfermedad y que se habla de 2 por cada mil habitantes. “Sin embargo, eso ha ido aumentando porque, claramente, se ve más en los adultos mayores alcanzando a casi el 1% de dicha población”, indica.

¿EL MAL DE PARKINSON TIENE CURA?

Pese a los esfuerzos de la ciencia, entre los que se encuentra el de la Fundación Michael J. Fox, el mal de Parkinson aún no tiene cura. Lo que sí existe, es el tratamiento para disminuir los síntomas.

Chaná sostiene que dicho procedimiento está enfocado en la administración de la levodopa, un aminoácido natural que actúa como precursor metabólico inmediato de la dopamina. “Es un medicamento que tiene una respuesta muy importante, especialmente durante los primeros siete o diez años de la enfermedad”, dice el neurólogo y agrega que “los pacientes mejoran sus síntomas entre un 50% y 70%. Sin embargo, la progresión de la dolencia (con sus complicaciones motoras) hace que este tratamiento vaya perdiendo su efectividad”.

El especialista sostiene que “la actividad física y el estado de ánimo son fundamentales para que los tratamientos que se aplican a estos pacientes sean efectivos y para ellos puedan estar en las mejores condiciones de calidad de vida en el largo plazo”.

En esa línea, Pedro Chaná expresa que el enfoque que se le debe dar al mal de Parkinson es multidisciplinario. “Las complejidades varían en el tiempo y tienen que ver con las distintas etapas evolutivas de la enfermedad. Aquí vemos aspectos psicológicos, físicos y de pérdida del rol de las personas, porque los afecta en una etapa de la vida que es muy crítica, ya que aún están activas. Durante la primera etapa, la problemática está centrada en las problemáticas emocionales y la segunda, en el compromiso motor”, concluye.