Los riesgos de instalar piercings en puestos callejeros no acreditados.

La moda o la ansiedad de ponerse un aro nuevo o adorno, puede hacer tomar malas decisiones, que en temas de salud puede ser perjudicial. Deben existir un mínimo de condiciones de seguridad, higiene y cuidados básicos para evitar infecciones o enfermedades.

El aumento de jóvenes que acceden a la instalación de piercings en espacios informales y no autorizados, incluyendo puestos ambulantes ubicados en estaciones de metro y otros lugares de alta concurrencia, debiera levantar una alerta y generar profunda preocupación.

La colocación de un piercing es un procedimiento invasivo que perfora la piel y/o mucosas, creando una puerta de entrada para bacterias, virus y otros microorganismos.

“Cuando este procedimiento se realiza sin condiciones sanitarias adecuadas, aumenta significativamente el riesgo de infecciones locales y sistémicas (generalizadas), algunas de ellas potencialmente graves. Diversos organismos sanitarios internacionales y de salud pública han advertido sobre estos riesgos”, explica Marcela Díaz, directora de la Carrera de Enfermería Campus Casona de la Universidad Andrés Bello.

Riesgos sanitarios

A pesar de que los puestos que realizan estos procedimientos aseguren contar con todo lo necesario para evitar complicaciones, es necesario poner atención a ciertas señales en caso de presentar alguna alteración.

Se pueden generar infecciones bacterianas locales que pueden producir enrojecimiento, dolor, calor local, inflamación y secreción purulenta, formación de abscesos o acumulación de pus en la zona, también infecciones del cartílago donde se ubican, especialmente en orejas, que pueden provocar deformaciones permanentes o necrosis del tejido y las más graves, la transmisión de enfermedades graves por contacto con sangre contaminada como Hepatitis B, Hepatitis C o VIH.

“Estos riesgos aumentan cuando se reutilizan agujas, instrumental o joyería sin esterilización adecuada y especialmente si han sido utilizadas previamente en otras personas desconocidas. Es conocido que la hepatitis C puede transmitirse mediante tatuajes o piercings realizados en instalaciones no reguladas o con instrumentos no estériles o incluso usados en múltiples personas”, indica la académica.

Reacciones alérgicas

Otros de los riesgos más comunes que se pueden presentar en estas situaciones, son las alergias. “Estos puede ocurrir en el caso que las joyas contengan níquel u otros metales de baja calidad, también dermatitis de contacto, picazón intensa, enrojecimiento, hinchazón de la zona, salida de líquido claro o amarillento e inflamación crónica”, detalla Díaz.

En el caso de los piercings en la cavidad oral se pueden presentar daños dentales, lesiones de encías, infecciones bucales en piercings de lengua o labios y cicatrices permanentes y queloides. En el caso de personas con predisposición pueden desarrollar cicatrices hipertróficas y deformantes tras una perforación.

Alerta y prevención

La docente recomienda consultar rápidamente a un centro de salud o profesional de si aparecen síntomas como fiebre, dolor intenso, inflamación progresiva, secreción verdosa o amarillenta y con mal olor, enrojecimiento que se extiende alrededor de la perforación o ganglios inflamados, ya que estos síntomas pueden indicar una infección que requiere tratamiento médico oportuno.

Por otra parte, es necesario realizar el procedimiento únicamente en establecimientos autorizados y con permisos sanitarios vigentes, idealmente en locales establecidos donde se debe verificar que cuenten con Autorización Sanitaria y patente.

“Es fundamental verificar que las agujas sean estériles, desechables y abiertas frente al usuario, exigir el uso de guantes nuevos y el cumplimiento de protocolos de bioseguridad, utilizar joyería certificada, preferentemente de titanio, acero quirúrgico o materiales biocompatibles, solicitar instrucciones escritas para los cuidados posteriores y mantener al día la vacunación contra hepatitis B”, indica Díaz.

Finalmente, la recomendación es no recurrir a instalación de piercings en puestos callejeros o comerciantes informales donde no es posible asegurar la trazabilidad de los materiales ni las condiciones sanitarias ni de esterilización.

Carta

Los riesgos de instalar piercings en puestos callejeros no acreditados

La moda o el deseo de lucir un nuevo aro o adorno puede llevar a tomar decisiones que, en materia de salud, resulten perjudiciales. La instalación de un piercing es un procedimiento invasivo que perfora la piel o las mucosas y genera una puerta de entrada para bacterias, virus y otros microorganismos.

El aumento de jóvenes que recurren a puestos ambulantes o espacios informales y no autorizados, incluso en lugares de alta concurrencia, debiera generar preocupación. Cuando el procedimiento se realiza sin condiciones sanitarias adecuadas, aumenta significativamente el riesgo de infecciones locales y sistémicas, algunas potencialmente graves.

Entre las complicaciones se encuentran infecciones bacterianas, abscesos y, especialmente en perforaciones del cartílago de la oreja, daños que pueden provocar deformaciones permanentes. También existe riesgo de transmisión de enfermedades como hepatitis B, hepatitis C o VIH cuando se utilizan agujas o instrumental contaminado que se ha utilizado en otras personas y sin una adecuada esterilización.