La comodidad de desconectarse.

Por: Edgardo Fuentes Cáceres.

Director Ingeniería en Ciberseguridad, UNAB.
En los últimos años, se ha observado un fenómeno técnico que ya no puede explicarse solo como
una preferencia estética: usuarios están reincorporando tecnologías con conectividad limitada:
audífonos con cable, reproductores MP3, DVDs y medios físicos como una forma concreta de
reducir exposición digital y riesgos de ciberseguridad. El resurgimiento de los audífonos con cable
no solo muestra un aumento real en la demanda, sino que evidencia una preocupación creciente
por los problemas asociados a dispositivos excesivamente conectados. De acuerdo con datos de la
consultora Circana, tras varios años de caída, las ventas de audífonos con cable repuntaron con
fuerza desde fines de 2025 y registraron incrementos cercanos al 20% a comienzos de 2026,
impulsadas por usuarios que buscan estabilidad, control y menor dependencia de software y
servicios externos.
Desde el ámbito de la ciberseguridad, esta elección resulta comprensible. Muchos dispositivos
actuales funcionan como nodos permanentemente conectados: incorporan Bluetooth, WiFi,
firmware actualizable, aplicaciones móviles y, en algunos casos, intercambio continuo de
información con plataformas en la nube. Cada uno de estos componentes amplía la superficie de
ataque y expone al usuario a riesgos asociados a vulnerabilidades de software, fallas de
actualización, filtración de datos o simple pérdida de control sobre el funcionamiento del equipo.
En contraste, un dispositivo con conectividad limitada o completamente offline reduce de manera
significativa esos riesgos, simplemente porque no mantiene comunicación constante con el
exterior. Un MP3 antiguo, un reproductor de CD o un DVD no puede ser atacado de forma remota,
no depende de servidores ajenos ni transmite información de uso.
Esta lógica de reducir conectividad para reducir exposición sigue siendo válida incluso en entornos
profesionales. En sistemas críticos, el aislamiento y la segmentación continúan utilizándose como
medidas eficientes para disminuir riesgos. En el uso cotidiano, esta idea se traduce en una decisión
práctica: no todas las actividades requieren estar conectadas todo el tiempo. Escuchar música, ver
una película o almacenar contenidos personales pueden realizarse sin interacción directa con
internet, evitando dependencias innecesarias y posibles puntos de falla.
El uso de este tipo de tecnología traslada el principal cuidado al momento de obtener el
contenido. Descargar música, videos u otros archivos desde internet para luego traspasarlos a
dispositivos offline no representa un problema en sí mismo, siempre que se haga desde fuentes
confiables y conocidas, como tiendas digitales oficiales, sitios de artistas o repositorios abiertos.
Utilizar un equipo actualizado para realizar estas descargas y evitar páginas de procedencia dudosa
sigue siendo una recomendación básica para todo tipo de usuarios. Una vez transferido el
contenido, el dispositivo vuelve a operar de manera aislada, sin conexión permanente y sin
generación constante de datos.
Este enfoque también tiene implicancias en el control de la información personal. Al reducir el uso
de plataformas conectadas, disminuye la recolección de hábitos de consumo y la dependencia de
modelos basados en el seguimiento del usuario. Los contenidos almacenados de forma local no se
ven afectados por cambios en licencias, catálogos o condiciones de servicio, y permanecen
disponibles mientras el dispositivo funcione.

El crecimiento del streaming, la inteligencia artificial y los sistemas “siempre conectados” seguirá
marcando el desarrollo tecnológico, pero el aumento en la demanda de dispositivos más simples
sugiere un ajuste en las prioridades. El regreso a audífonos con cable, reproductores MP3 y
medios físicos no implica renunciar a la tecnología moderna, sino elegir con mayor criterio cuándo
y para qué se necesita la conectividad. En ese sentido, esta tendencia refleja una preocupación
concreta por la seguridad, la confiabilidad y el control, más que una mirada hacia el pasado.
Reducir complejidad y exposición digital, cuando la función lo permite, aparece así como una
decisión práctica y razonable en un entorno cada vez más ligado a riesgos cibernéticos.

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite, y no necesariamente, representan el pensamiento de www.margamargaonline.cl