Las proyecciones parlamentarias y senatoriales para las elecciones de este año anticipan un
reordenamiento político relevante, marcado por la consolidación de las derechas, el retroceso
del oficialismo y la irrupción de nuevos actores en distritos clave. En términos generales, se
estima que Cambio por Chile (Republicanos, Partido Nacional Libertario y Social Cristianos)
obtendría entre 32 y 40 diputados, mientras que Chile Grande y Unido (UDI, RN, Evópoli y
Demócratas) alcanzaría entre 42 y 48 escaños. En contraste, la izquierda oficialista agrupada
en Unidad por Chile lograría entre 55 y 62 diputados, evidenciando una pérdida de terreno en
los distritos de mayor competitividad.
La expansión de las derechas .
El pacto Cambio por Chile concentra su fortaleza en regiones con alta población —como la
Metropolitana, Valparaíso, Biobío y La Araucanía— y ha logrado una penetración territorial
relevante. El Partido Nacional Libertario, en particular, muestra un crecimiento sostenido en
las últimas semanas: compite directamente con Republicanos, pero también obtiene
resultados estratégicos en distritos de magnitud 5 y 7, donde los “cupos impares” suelen
favorecer a las listas mejor posicionadas. Este fenómeno permite a la nueva derecha disputar
espacios relevantes a la UDI y RN, mientras amplía la base electoral del bloque opositor. De
forma interesante, el Partido Nacional Libertario parece repetir la receta del Partido de la Gente
en la elección anterior, donde los primeros de la lista, sin tener tanto conocimiento local, son
electos gracias al posicionamiento de la marca del partido dada la novedad asociada.
Por su parte, Chile Grande y Unido se consolida como la alianza de derecha más numerosa
en número de diputados, con especial presencia en el centro y sur del país, y con liderazgos
territoriales sólidos en el norte. En términos partidarios, la UDI se perfila como la colectividad
con mayor número de parlamentarios, aunque en estrecha competencia con Renovación
Nacional. El sello de esta lista ha sido la experiencia de gestión local, el discurso de orden y
probidad, y la búsqueda de acuerdos amplios con la ciudadanía.
Un oficialismo que retrocede :
En el bloque oficialista, Unidad por Chile enfrenta un retroceso importante, principalmente
en los distritos de alta magnitud (más de cinco escaños), donde la dispersión de listas y la
pérdida de entusiasmo entre los votantes de centroizquierda impactan su rendimiento. Las
proyecciones indican una caída de entre 10 y 15 diputados respecto del ciclo anterior. En
tanto, la segunda lista de izquierda, compuesta por regionalistas, humanistas y fuerzas
ecologistas, alcanzaría entre 4 y 6 escaños, mientras que el Partido de la Gente, con quienes
tuvieron un pacto para el control de la Cámara de Diputados en el periodo actual, oscilaría
entre 3 y 5 diputados, repitiendo un desempeño modesto, pero con valor estratégico.
El mapa resultante deja una mayoría simple opositora en la Cámara de Diputados, pero sin
la fuerza suficiente para reformas constitucionales por sí sola. Para avanzar en cambios
estructurales, tanto Cambio por Chile como Chile Grande y Unido requerirán acuerdos con
el PDG o con la centroizquierda moderada. Esta necesidad de negociación podría dar origen
a una nueva etapa de realineamientos políticos, más pragmáticos.

El fenómeno de los distritos impares .
Un elemento novedoso es el efecto de los distritos de magnitud impar, que tradicionalmente
favorecían a las izquierdas. Hoy, la ventaja se invierte: en varios casos, los resultados proyectan
una relación 3-2 o 4-3 a favor de las derechas, e incluso 3-1 en distritos pares, rompiendo la
lógica histórica de predominio progresista. La combinación de voto urbano desencantado,
poca gestión en seguridad y empleo, malos resultados del gobierno y mejor coordinación
opositora explica parte de este fenómeno.
En el Senado, la tendencia es similar: se proyecta una mayoría opositora, reforzada por el
mismo patrón de votación en regiones de mayor magnitud. Destaca especialmente La
Araucanía, donde podría concretarse un 4-1 a favor de la derecha, reflejo de un voto territorial
firme, con arraigo y liderazgo local.
Crisis de los incumbentes y cambio generacional
Quizás el dato más llamativo sea que los nueve senadores que buscan la reelección
enfrentan escenarios muy adversos. El desgaste natural, el surgimiento de figuras jóvenes y la
demanda ciudadana por renovación hacen difícil sostener campañas que impliquen 16 años
consecutivos en el Senado. En varios casos, diputados con alta presencia local han
desplazado a los incumbentes en las preferencias regionales.
Resulta particularmente ilustrativo el caso de Luz Ebensperger, senadora por Tarapacá y una
de las parlamentarias mejor evaluadas por su trabajo legislativo. A pesar de su desempeño,
enfrenta una competencia intensa tanto desde Republicanos como desde el Partido
Comunista, lo que refleja la creciente polarización contra el trabajo realizado.En el oficialismo,
destacan que las senadoras Yasna Provoste y Ximena Ordenes, junto con los senadores
Huenchumilla e Insulza, pueden ser desplazados por diputados desafiantes de su tendencia
política o la alta competencia por el nicho específico.
El voto octubrista y la fragmentación del sistema .
Transversalmente, los candidatos de izquierda asociados al octubrismo mantienen una base
electoral sólida, apuntando al 32% obtenido por el Apruebo en el plebiscito constitucional.
Esa cifra parece actuar como un techo: suficiente para sostener representación, pero
insuficiente para ampliar su influencia. En cambio, el votante de centro y moderado —que fue
determinante en los triunfos de 2022 y 2024— se ha desplazado hacia opciones opositoras que
combinan orden, gestión y un discurso de sentido común.
En conclusión, Chile se encamina hacia un Congreso más equilibrado, pero también donde
continúa la fragmentación, donde el eje de poder volverá a desplazarse hacia la centro-
derecha, y la gobernabilidad dependerá de la capacidad de diálogo entre bloques. Los
próximos meses definirán si este equilibrio se transforma en estabilidad o en bloqueo
institucional. En ese sentido, el rol del próximo ministro de la Secretaría General de la
Presidencia va a ser fundamental en lograr estos acuerdos entre bloques opositores,
independiente de quien gane la próxima elección.
Álvaro Bellolio Avaria
Director de la Escuela de Gobierno, Universidad Andrés Bello.
Senadores incumbentes en riesgo .
- José “Pilo” Durana (UDI – Arica y Parinacota)
El senador Durana enfrenta una contienda difícil, a pesar de ser el candidato más de derecha
de la oposición. La irrupción del diputado Enrique Lee (Ind. Demócrata), con una base regional
sólida y fuerte despliegue territorial, le disputa directamente el voto de centro y derecha. En
paralelo, el diputado Vlado Mirosevic (PL), con amplia visibilidad nacional y control de la
agenda local, lidera en los sondeos del bloque de izquierda. Con dos figuras de peso
compitiendo en la izquierda y el centro y un electorado pequeño (solo dos escaños), Durana
queda en una posición difícil. - Luz Ebensperger (UDI – Tarapacá)
Reconocida por su alto desempeño legislativo y liderazgo técnico, la senadora Ebensperger
enfrenta un escenario adverso. En la lista de Cambio por Chile, compite con el diputado ex UDI
Renzo Trisotti (Republicano), y en la vereda opuesta con Danisa Astudillo (PS) y Hugo
Gutiérrez (PC). Tarapacá es una región históricamente inclinada a la izquierda, por lo que
lograr dos senadores de derecha sería inédito. Además, la falta de coordinación entre las
listas de la oposición ha debilitado su base. Pese a su valoración pública, su reelección hoy
luce complicada. - Rafael Prohens (RN – Atacama)
El senador RN es desplazado por la emergencia de liderazgos locales más visibles: el
exdiputado y excandidato a gobernador Nicolás Noman (UDI) y el exdiputado Giovanni
Calderón (Ind. Evópoli). Ambos concentran el voto opositor, por sobre la lista de Cambio por
Chile. En la izquierda, la diputada Daniella Cicardini (PS) capitaliza un voto muy marcado por
Copiapó, que deja fuera a la senadora Yasna Provoste (DC), generando un escenario donde
Prohens queda con poco espacio competitivo.- Yasna Provoste (DC – Atacama)
- A pesar de su alta figuración nacional y de haber sido candidata presidencial, Provoste
- enfrenta un escenario adverso. La consolidación de Cicardini en el electorado de
- centroizquierda en un momento donde el costo de ser tan cercana al gobierno es alto, la dejan
- sin opción real de alcanzar un escaño. Su perfil institucional y su campaña más nacional que
- regional no lograron reconectar con el electorado local.
- José Miguel Insulza (PS – Arica y Parinacota/Valparaíso)
El traslado desde Arica a Valparaíso fue una apuesta de alto riesgo. En esta región, compite
contra un exceso de liderazgos locales fuertes: Arturo Squella (REP), María José Hoffmann
(UDI), Andrés Longton y Camila Flores (RN), Diego Ibáñez y Karol Cariola (PC), además de
Carolina Marzán (PPD). En una elección tan fragmentada, Insulza pierde fuerza territorial y
queda sin base competitiva clara, por lo que su elección es muy difícil. - Juan Castro (PSC– Maule)
El senador Castro enfrenta la mejor dupla republicana del país, encabezada por el diputado
Ignacio Urrutia y el exgeneral Cristián Vial, quienes concentran el voto de derecha dura y
pueden doblar a la lista del PSC. - Paulina Vodanovic (PS – Maule)
A pesar de ser presidenta del PS y una de las figuras más visibles de la izquierda institucional,
enfrenta un electorado que se ha movido hacia opciones más locales.
El diputado Alexis Sepúlveda absorbe el voto de centroizquierda moderado, mientras Pulgar
y Naranjo fragmentan su base. La distancia con el territorio y la competencia interna la dejan
sin opción real de mantener el escaño.
- Francisco Huenchumilla (DC – Araucanía)
En el distrito más de derecha del país, Huenchumilla busca la reelección con una marca
personal fuerte, pero un contexto muy adverso. La irrupción de candidaturas vinculadas a las
comunidades mapuches —como Elisa Loncón, Aucán Huilcamán y Rosa Catrileo— le resta
base étnica y simbólica. Por el otro lado, los diputados Leal (UDI) y Becker (RN) suben al
Senado, consolidando un escenario 4-1 para la derecha. A su vez, los candidatos de Cambio
por Chile, Rodolfo Carter, Ruth Hurtado y Vanessa Kaiser tienen alta valoración. En ese
contexto, Huenchumilla pierde espacio incluso dentro de su propio electorado natural. - Ximena Órdenes (Ind. PPD – Aysén)
La senadora por Aysén enfrenta una sorpresiva irrupción del Partido Libertario, cuyo
candidato Felipe Henríquez logra captar el voto de rechazo a las élites locales.
El diputado Miguel Ángel Calisto (Ind FRVS), con un fuerte arraigo territorial, le disputa
directamente su base y consolida apoyo transversal. En una región donde el voto personalista
pesa más que el partidario, Órdenes quedaría fuera del segundo escaño disponible,
confirmando una tendencia de renovación política.
Cámara de diputados :
Pacto Partidos Minimo Maximo
Cambio por Chile Republicanos, PNL, PSC 32 40
Chile Grande y Unido UDI, RN, Evopoli, Demócratas 42 48
Izquierda Oficialista PC, FA, PS, PPD, DC, PR, PLib 55 62
Otras listas de izquierda e independientes 5 8
Partido de la Gente PdG 3 5



