¿Son los humedales el único espacio para expandir laciudad?

Si los humedales son capaces de filtrar y depurar agua, mitigar inundaciones,
capturar carbono y sostener ecosistemas clave para aves migratorias y
biodiversidad, cabe preguntarse: ¿son precisamente estos los territorios que la
ciudad debe ocupar para crecer?
El director de la escuela de Arquitectura de la Universidad, Andrés Bello, Juan
Paulo Alarcón, ofrece una respuesta para esta interrogante y dice que el conflicto
que se observa no es menor. “Bajo el argumento de la necesidad de suelo para el
desarrollo urbano, se presiona sobre sistemas ecológicos que cumplen funciones
fundamentales, no solo ambientales, sino también para la propia habitabilidad de
la ciudad. La pregunta de fondo es si realmente hemos agotado otras alternativas”,
explica.
El profesor Alarcón se explaya en su argumento y plantea que “la expansión
urbana sigue operando, en muchos casos, bajo una lógica extensiva, de baja
densidad y monofuncional, que desconoce tanto la existencia de vacíos urbanos
como la posibilidad de reconvertir tejidos ya consolidados. La idea de que el
crecimiento solo puede ocurrir sobre suelo “disponible” —entendido como terreno
no construido— resulta hoy claramente insuficiente”.
Tras esa argumentación, dice que responder a este desafío no puede quedar
únicamente en manos de la viabilidad económica de los proyectos. “Si bien esta
es una condición necesaria, no es suficiente. El rol del Estado, a través de la
planificación y de una visión de largo plazo, es precisamente establecer los
marcos que resguarden equilibrios mínimos entre desarrollo urbano y sistemas
naturales”, propone.
Para el profesional, la naturaleza, con sus tiempos y procesos, ofrece una lección
evidente: supeditar las decisiones a los ciclos políticos impide abordar
estratégicamente transformaciones que exceden esos horizontes. Sin esa
perspectiva, el equilibrio entre desarrollo urbano y cuidado de la naturaleza
seguirá siendo más un espacio de trinchera ideológica que un verdadero ámbito
de deliberación en torno al bien común.