En escenarios de baja visibilidad, el monitoreo basado en SAR permite evaluar el impacto
en edificaciones y seguir la evolución de las condiciones en el tiempo, sin depender de la
luz solar ni del clima.
Las imágenes capturadas desde el espacio ofrecen una perspectiva diferente sobre los incendios
forestales que afectaron a diversas regiones de Chile durante enero. Mediante la tecnología satelital de
Radar de Apertura Sintética (SAR), se puede observar el terreno a través del humo y las nubes, incluso
sin luz natural, lo que facilita el conocimiento de la situación cuando el monitoreo aéreo u óptico
tradicional es limitado.
En condiciones de altas temperaturas, vientos fuertes y rápida propagación del fuego, el humo y las
condiciones meteorológicas propiciadas por el fuego pueden reducir la visibilidad y retrasar la evaluación
del impacto. El SAR ayuda a mantener la cobertura durante estos períodos, facilitando la toma de
decisiones incluso cuando no se dispone de imágenes ópticas.
Los satélites SAR, explica Daniel Cleffi, CEO para LATAM de ICEYE, permiten la observación continua
del terreno sin depender de la luz solar ni de condiciones atmosféricas favorables. A diferencia de una
imagen óptica, similar a una fotografía aérea, una imagen SAR funciona como un escáner activo de la
superficie terrestre. El satélite emite pulsos de radar que penetran el humo y las nubes y luego analiza la
señal reflejada desde el suelo.
“Utilizando las imágenes SAR recopiladas durante un incendio forestal activo se puede generar
información rápida sobre el impacto a nivel de edificaciones, clasificándolas como probablemente
destruidas o no. Esto proporciona continuidad cuando el humo, las nubes o las condiciones nocturnas
impiden la interpretación óptica y facilita el conocimiento de la situación y la priorización de la respuesta,
especialmente cerca de comunidades e infraestructuras”, asegura. Es importante aclarar que esta
tecnología no previene incendios, predice dónde se originarán ni muestra las llamas como una cámara.
En cambio, facilita el conocimiento de la situación y la evaluación del impacto, incluyendo la identificación
de áreas de preocupación y la entrega de información oportuna sobre el impacto a nivel de edificio.
De la observación a la información práctica sobre el impacto en las edificaciones
Durante la respuesta activa a incendios forestales y la recuperación temprana, las preguntas más
urgentes suelen estar relacionadas con qué se ve afectado y dónde, especialmente cerca de
comunidades e infraestructuras críticas. ICEYE utiliza monitoreo basado en SAR para ayudar a evaluar
el impacto de los incendios forestales cuando la visibilidad es deficiente, centrándose en el impacto a
nivel de edificio y el conocimiento de la situación.
En lugar de depender de la visibilidad óptica, SAR facilita el monitoreo constante durante condiciones de
visibilidad reducida por humo y nubes. Esto ayuda a los respondedores y analistas a priorizar áreas para
el seguimiento, coordinar recursos y comprender cómo evolucionan las condiciones con el tiempo,
especialmente en la interfaz urbano-rural, donde el riesgo para las personas y la propiedad es mayor.
“Cuando el humo, las nubes o la oscuridad impiden la visibilidad, el radar nos permite comprender mejor
la situación sobre el terreno y apoyar las prioridades de respuesta”, explica el ejecutivo.
Cleffi añade que estas capacidades también tienen un valor estratégico para los países: “Contar con
acceso soberano a capacidades satelitales avanzadas es un activo clave. Proporciona información crítica
de forma autónoma y segura para respaldar la toma de decisiones en áreas como la gestión de
emergencias, la defensa, la inteligencia y la protección territorial, reduciendo la dependencia de fuentes
externas”.
En definitiva, el SAR proporciona una capa de información confiable y resiliente cuando las condiciones
de los incendios forestales alcanzan su punto más crítico. Al garantizar el monitoreo continuo, en
cualquier condición climática, de los impactos a nivel de edificación, fortalece el conocimiento de la
situación, facilita la toma de decisiones oportuna y mejora la capacidad de Chile para responder de
manera eficaz y autónoma a incendios complejos.



