¿Praderas que se ayudan entre sí? la propuesta del INIA para fortalecer la alfalfa Kauke.

En un año con más de 30 % de déficit hídrico, la Ballica perenne y el Bromo
surgieron como las mejores compañeras para la alfalfa Kauke en ensayos
realizados en el secano mediterráneo

El secano mediterráneo cuenta con una gama limitada de especies forrajeras que
logran establecerse en estas desafiantes condiciones de suelo y clima.
Tras años de investigación, INIA logra desarrollar la alfalfa Kauke, variedad de
alfalfa seleccionada para sobrevivir en estas condiciones de estrés hídrico.
Sin embargo, este logro genético enfrenta un obstáculo. “La alfalfa cuesta mucho
establecerla, sobre todo bajo las condiciones edafoclimáticas de Cauquenes,
suelos pesados y estación seca prolongada, por lo que el establecimiento es muy
lento y la alfalfa pierde competitividad ante las malezas”, explicó Camila Sáenz,
investigadora del INIA Cauquenes quien lidera los ensayos de praderas polifíticas.
Frente a este inconveniente, y en la búsqueda de enriquecer la calidad de las
praderas, se propuso poner a prueba y validar si las gramíneas perennes tienen
oportunidad en el secano, en este contexto se diseñó una nueva estrategia:
praderas polifíticas. “Decidimos establecer alfalfa Kauke acompañada de especies
gramíneas perennes, estableciendo 4 tratamientos: alfalfa con Festuca, alfalfa
con Ballica perenne, alfalfa con Bromo y alfalfa con Pasto ovillo”, detalló Sáenz.

Estas cuatro gramíneas son las de mayor importancia en el mercado de semillas
del centro-sur del país, y el objetivo es que actúen como cultivos acompañantes
para competir de mejor manera con malezas durante el primer año, y que
enriquezcan la composición botánica para mejorar la nutrición animal, donde la
gramínea aportará la energía que permita aprovechar el alto contenido proteico
de la alfalfa.
Para evaluar la resistencia, una parte del ensayo recibió un riego mínimo de
apoyo (15 mm semanales) y otra se mantuvo en secano. “Lo que se espera es que
estas gramíneas regadas sobrevivan y en la próxima temporada de lluvias se
reactiven. Ya hicieron su aporte principal durante el primer año, que es el más
difícil para el establecimiento de alfalfa, compitiendo con las malezas para que se
arraigue Kauke”, aclaró la investigadora Sáenz. Paralelamente, se tomaron
muestras para el análisis de calidad nutritiva (proteína cruda, energía
metabolizable y otros), cuyos resultados serán claves para formular futuras
recomendaciones técnicas.
Los resultados preliminares observados en el establecimiento han sido
alentadores. Como se esperaba, la combinación que mostró el mejor desempeño
inicial fue de la alfalfa Kauke con Ballica perenne. Sin embargo, la gran revelación,
en palabras de las investigadoras, fue el comportamiento del Bromo destacando
cómo un material, que principalmente se da en el sur del país logra sobrevivir en
condiciones de clima mediterráneo. “Es súper importante validar el uso de este
material, ya que ha sido desarrollado por el Fitomejorador Fernando Ortega-Klose
en INIA Carillanca y esto amplía las alternativas forrajeras para el Maule”, añadió.
“El secano está vivo, es cosa de saber enfrentarlo”, comenta Viviana Barahona,
ingeniera agrónoma y transferencista de INIA Cauquenes, quien enfatiza que el
objetivo final no es ofrecer una solución única, sino “poder tener un abanico de
alternativas productivas para que los agricultores según su condición, puedan
desarrollar un sistema productivo más resiliente para el futuro del secano
mediterráneo”.