¿Por qué el pebre puede convertirse en un aliado para una alimentación saludable?

Durante las Fiestas Patrias, el pebre se transforma en un infaltable de la mesa chilena. Elaborado a base de tomate, cebolla, cilantro, ají, limón y aceite, este clásico condimento no solo agrega color y sabor a carnes, empanadas y ensaladas, sino que además reúne una combinación de ingredientes ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes.

Según explica Janet Cossio, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, una de las principales virtudes del pebre es que incorpora vegetales frescos que conservan gran parte de sus propiedades nutricionales. “Su preparación reúne alimentos que aportan antioxidantes, fibra y micronutrientes que favorecen distintos procesos del organismo y contribuyen al bienestar general”, señala.

Entre los ingredientes que destacan está el tomate, reconocido por su contenido de licopeno, un antioxidante asociado a la protección cardiovascular. La cebolla, en tanto, aporta compuestos antioxidantes como la quercetina, además de fibra y vitamina C. A ello se suma el cilantro fresco, fuente de vitaminas A, C y K, mientras que el limón contribuye con vitamina C, nutriente que ayuda a fortalecer las defensas y favorece la absorción del hierro presente en otros alimentos.

El ají verde también suma beneficios gracias a la capsaicina, compuesto que le entrega su característico picor y que ha sido relacionado con propiedades antiinflamatorias. Por su parte, el aceite vegetal aporta grasas insaturadas indispensables para el funcionamiento del organismo.

Acompañamiento con valor nutricional

Más allá de su popularidad en las celebraciones, el pebre puede formar parte de una alimentación saludable durante todo el año. De acuerdo con la especialista, la combinación de vegetales frescos y compuestos antioxidantes ayuda a combatir el estrés oxidativo asociado al envejecimiento celular.

“Cuando se consume como parte de una dieta equilibrada, el pebre puede aportar nutrientes que apoyan la salud cardiovascular y metabólica. Además, gracias a su contenido de fibra, contribuye a una mejor regulación de los niveles de glucosa y colesterol”, explica Cossio.

La académica agrega que esta preparación es apta para la mayoría de las personas, aunque recomienda realizar algunos ajustes según las condiciones de salud de cada individuo. Por ejemplo, quienes padecen hipertensión deberían moderar la cantidad de sal utilizada, mientras que las personas con diabetes pueden preferir acompañarlo con ensaladas o proteínas magras en lugar de consumirlo junto a grandes cantidades de pan.

Cómo conservar sus propiedades

Para aprovechar al máximo los nutrientes presentes en el pebre, la forma de preparación también resulta clave. La especialista advierte que exponer los ingredientes a temperaturas elevadas puede disminuir el contenido de vitamina C y parte de los antioxidantes naturales.

Asimismo, aconseja consumirlo fresco o dentro de las primeras 48 horas posteriores a su elaboración, ya que el paso del tiempo favorece la pérdida de algunas de sus propiedades nutricionales. También recomienda lavar cuidadosamente las verduras y hierbas utilizadas para evitar riesgos de contaminación.

Otras alternativas saludables para acompañar las comidas

Quienes buscan variar los sabores sin renunciar a opciones saludables pueden optar por preparaciones tradicionales similares. Entre ellas destacan la salsa verde elaborada con perejil, ajo, limón y aceite; el tradicional chancho en piedra, preparado a base de tomate y otros vegetales frescos molidos; o incluso mezclas de yogur natural con merkén y especias.

“Estas alternativas permiten dar sabor a las comidas utilizando ingredientes frescos y nutritivos, complementando una alimentación equilibrada y favoreciendo momentos de encuentro en torno a la mesa”, concluye la académica de la Universidad Andrés Bello.