Periodismo en tiempos electorales.

Por : Magdalena Navajas Rodríguez.
Directora Periodismo Advance UNAB.

A dos semanas de las elecciones presidenciales en nuestro país, decir “sin verdad
no hay libertad” no es algo antojadizo ni fuera de toda lógica.
“La verdad os hará libres” es una frase tantas veces citada en los más diversos
contextos sociales y hoy trasciende de su origen bíblico para caer como anillo al
dedo al quehacer periodístico en tiempos de campaña.
En este contexto, cada ciudadano se enfrenta a un sinfín de mensajes y promesas
e intenta definir a quién dar su voto por lo que, defender la verdad, se hace más
urgente que nunca.
Tanto es así, que el ejercicio periodístico atraviesa una de las pruebas más
exigentes que le ofrece la profesión: ser firme ante la presión, abstraerse del ruido
cotidiano y sostener un apego incansable hacia la verdad; es decir, hacia la
realidad en cuanto tal.
El deber del periodismo es servir a la sociedad con rigor y ética. Es velar por
mostrar hechos objetivos, verificados, contextualizados y coherentes. Su misión no
es agradar, sino que garantizar un espacio que permita conocer la verdad.
No es mera casualidad que, en los años 60, Raymond Aron afirmara que la
objetividad no consiste en la ausencia de juicio, sino en la honestidad intelectual
con que se lo formula.


Lo que aquí está en juego es la confianza pública y hoy, más que nunca, el
compromiso con la verdad es un compromiso con la libertad y la democracia. Por
algo, George Orwell sostenía que el periodismo es publicar lo que alguien no
quiere que publiques; todo lo demás es relaciones públicas.
Hoy, como nunca, los periodistas debemos distinguir entre la información y la
propaganda, entre la transparencia y la manipulación. La inmediatez, las redes
sociales, los algoritmos y la presión por ser el primero en titular, han deteriorado
los filtros tradicionales y, con ello, el límite entre el dato duro y la opinión.
En este escenario, el rol de periodista se vuelve clave: debe ser un intérprete
crítico, un vigilante de la verdad. El periodismo, en resumidas cuentas, no sólo
informa, protege la democracia, el bien común y la libertad.