La UF a $40.000 y el shock de la realidad.

Por:Gonzalo Escobar.

Académico Facultad de Economía y Negocios UNAB.
A causa del fuerte incremento en el precio de los combustibles, la Unidad de
Fomento (UF) cruzará la barrera psicológica de los $40.000. Esto puede ser un
síntoma de una transformación en el comportamiento económico de los
hogares y, sumado a las expectativas de una inflación mayor a la esperada
posiblemente por algunos meses, está forzando una reconfiguración de los
hábitos de consumo de las familias en Chile, que tendrá posiblemente
consecuencias en la trayectoria del crecimiento del país.
Para entender el impacto, se debe analizar la participación de la UF en la vida
cotidiana. En Chile, la UF actúa como un mecanismo de transmisión de
inflación directo hacia el costo de vida. Es así como dividendos, planes de
salud, seguros y colegiaturas -además de algunos arriendos- se encuentran
expresados en esta unidad. Cuando el costo de la vida sube, el ingreso
disponible de las familias que es destinado a consumo disminuye.
Esta situación lleva a que los consumidores ya no solo buscan precios, sino
que están sacrificando lealtad de marca por ajustes en su presupuesto. El auge
de las marcas propias en el retail y la postergación de la compra de bienes
duraderos son la primera línea de defensa de una clase media que ve cómo su
poder adquisitivo se erosiona mes a mes.
Esta reducción en el consumo privado es especialmente preocupante para la
evolución de la actividad económica. Históricamente, el consumo ha sido el
motor de la economía chilena. Sin embargo, con tasas de interés que se
mantienen elevadas para frenar la inflación y un costo de la vida al alza, la
capacidad de gasto es mínima.
Puede ser que nos encontremos en un círculo vicioso, ya que un menor
consumo reduce las expectativas de ventas de las empresas, lo que frena la
inversión productiva y, finalmente, estanca la creación de empleo. Es el
impuesto inflación actuando en su máxima expresión, afectando con mayor
fuerza a los sectores que destinan la totalidad de su ingreso al consumo
básico.
El desafío para la política económica no es solo controlar la inflación, sino
gestionar las expectativas. El ajuste del presupuesto familiar es hoy una
necesidad obligatoria, pero si este ajuste se profundiza sin señales de
reactivación clara, el riesgo de un estancamiento prolongado es real. Chile
necesita transitar desde una economía impulsada por el consumo de corto
plazo hacia una basada en la inversión de largo plazo, pero esa transición es
dolorosa cuando el costo de la vida no da tregua.
La UF a $40.000 es, en definitiva, el recordatorio de que la estabilidad de
precios es la base mínima de la estabilidad económica. Sin ella, el crecimiento
no es más que una cifra en un balance que la realidad de la calle se encarga
de desmentir.