Estudio del Instituto de Salud Pública UNAB revela que la productividad hospitalaria pública cayó hasta un 41% entre 2013 y 2025, mientras FONASA concentra ya el 87,2% de los beneficiarios del sistema.
Un nuevo informe del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (ISP UNAB), editado por su director ejecutivo, Héctor Sánchez, y el académico Manuel Inostroza y la colaboración de Benjamín Ahumada, actualiza la fotografía financiera y operacional del sistema de salud chileno con cifras cerradas a 2025, y deja una conclusión que atraviesa todo el documento: el sector público recibe más recursos y más personal, pero no logra traducir ese aumento en mejoras de productividad equivalentes.
El estudio, titulado «Por los pacientes del Sistema Público: los hospitales no pueden seguir siendo menos productivos con más recursos», confirma que FONASA se consolidó como el eje del aseguramiento sanitario del país. Entre 2019 y 2025 su cartera de beneficiarios pasó de 14,8 a 17,1 millones de personas, un alza de 15,4%, mientras las Isapres cayeron de 3,4 a 2,5 millones, una contracción de 26,6%. Como resultado, el seguro público concentra hoy el 87,2% de los beneficiarios del sistema, frente al 81,2% que tenía en 2019.
Sin embargo, el informe sostiene que ese movimiento de cartera vino acompañado de una expansión financiera desigual. Los ingresos de FONASA crecieron 32,8% en términos reales en el período, contra apenas 3,3% en las Isapres. El informe destaca, además, que el financiamiento del seguro público depende cada vez más del aporte fiscal, que pasó de representar 58,1% de sus ingresos en 2011 a 74,6% en 2025, en desmedro de las cotizaciones. Para los autores, esa trayectoria abre interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo ante escenarios de mayor estrechez fiscal.
Para Héctor Sánchez, director ejecutivo del Instituto de Salud Pública UNAB, el diagnóstico que arroja el informe obliga a mirar más allá de las cifras agregadas. «Lo que muestran estos datos es que el sistema público absorbió a más de dos millones de nuevos beneficiarios justo en un período en que el aporte fiscal creció menos de lo que la tendencia histórica anticipaba, lo que terminó traspasando parte de esa carga a las propias cotizaciones de los afiliados y tensionando aún más la red asistencial», señala.
«Por eso insistimos en que la condición monopsónica de FONASA no es un dato menor: cada decisión que adopte sobre coberturas, aranceles o modelos de compra va a moldear el desarrollo de todo el sistema, tanto público como privado», agrega.
La paradoja de la productividad
El punto central del documento, sin embargo, está en el análisis actualizado de la productividad hospitalaria,. Entre 2013 y 2025, la dotación de personal de la Modalidad de Atención Institucional de FONASA casi se duplicó, al pasar de 97.802 a 191.173 funcionarios, un alza de 95,5%. Las horas semanales efectivas trabajadas tuvieron un crecimiento similar, de 96%. Pese a ese refuerzo de recursos humanos, la productividad media por funcionario cayó 5,24% en el mismo lapso, y si se excluyen los exámenes de diagnóstico del cálculo, la caída llega a 40,75%.
El informe también compara los costos de producción de la red pública con los precios de referencia que ofrece la red privada en las licitaciones GRD de FONASA. Según el documento, los precios privados resultan entre 15% y 33% más bajos que los costos estimados en los hospitales públicos durante el período 2020-2025, considerando la última licitación vigente con 79 establecimientos privados. De cerrarse esa brecha, el ahorro teórico anual habría oscilado entre 637.056 millones de pesos en 2025 y 1.161.376 millones en 2024.
Los editores precisan que esta comparación permite transparentar el nivel de eficiencia con que opera cada sector y advertir sobre la creciente dispersión de costos entre hospitales públicos, un fenómeno que, según el informe, se intensificó durante 2025 y que debilita la función de ancla que deberían cumplir los precios de referencia de FONASA.
Nuevos indicadores
Como cierre, el documento propone incorporar al sistema chileno un set de indicadores de desempeño inspirado en el modelo catalán de la Central de Resultados, que combina mediciones de efectividad, adecuación, eficiencia y experiencia de usuario tanto para hospitales como para centros de atención primaria.
Para los autores, avanzar hacia una medición sistemática y pública de resultados es la única vía para que los aumentos de presupuesto se traduzcan en mejor atención y no solo en más estructura.
El académico Manuel Inostroza, coeditor del informe, resume así la brecha de acceso entre ambos subsistemas: «Hoy un beneficiario de Isapre accede a casi cinco veces más prestaciones que uno de FONASA, si se excluyen los exámenes. Esa diferencia explica en gran medida las listas de espera en el sistema público y los mayores costos de los planes en el privado, y es justamente lo que hace urgente medir con rigor la eficiencia y la productividad de ambos sectores», afirma.



