
De no recibir atención dentro del plazo máximo que el Auge establece para cada uno de los problemas de salud cubiertos, los asegurados de FONASA pueden solicitar su derivación a un segundo prestador, público o privado.
Doscientas personas que se encontraban en lista de espera por alguno de los problemas de salud cubiertos por el régimen de garantías explícitas, han accedido a atención desde la implementación del denominado Bono Auge, sólo en la Región de Valparaíso.
El instrumento, que se encuentra vigente desde enero recién pasado, permite a los asegurados de FONASA que no hayan sido atendidos en forma oportuna, solicitar su derivación a un segundo prestador público o privado, el que otorgará la prestación pendiente en un plazo máximo de diez días contados desde la emisión del Bono Auge.
Para conocer si la garantía de oportunidad se encuentra retrasada, los interesados pueden ingresar a www.fonasa.cl, llamar al 600 360 3000 o bien, dirigirse a la sucursal FONASA más cercana. En esta última, de confirmarse que el paciente no recibió en su consultorio u hospital una prestación Auge dentro del plazo correspondiente, el ejecutivo le informará de los prestadores en convenio disponibles para otorgarle la prestación y emitirá un Bono Auge a su nombre.
“Es importante subrayar que el Bono Auge no representa ningún costo adicional para nuestros asegurados, pues la cobranza la realiza FONASA con posterioridad y bajo las mismas condiciones que establece la garantía de protección financiera, aunque el paciente se opere en un establecimiento privado”, explica Antonio Eguren, director de FONASA Centro Norte. Beneficiarios de tramos A y B, así como personas mayores de 60 años, no deben cancelar. Asegurados de tramos C y D cancelan un copago de 10% y 20%, respectivamente.
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Isidoro Mena Piña (33 años) solía trabajar en la construcción hasta que, a principios del 2010, un intenso dolor en el testículo y pierna izquierda lo dejó prácticamente postrado. Acudió tanto al consultorio como al hospital de La Calera y, luego de algunos exámenes y diagnósticos errados, una resonancia confirmó que se trataba de una hernia. Para este problema de salud, el AUGE establece un plazo máximo de acceso a tratamiento dentro de los 45 días desde la indicación de la cirugía, plazo que en el caso de Isidoro no se cumplió.
“Los dolores ya eran insoportables, no podía dormir, no podía caminar, ni estornudar. Todo me dolía y se estaban demorando demasiado. Me dijeron que mi ficha se había extraviado y que debía esperar, por lo que me enfadé. Mi madre conversó con una vecina que se había atendido con Bono Auge y ella le recomendó que acudiéramos a FONASA. En la sucursal me entregaron el Bono Auge y antes de diez días me llamaron de la Clínica Ciudad del Mar y me operaron”, relata Isidoro. “Estoy feliz por la rápida solución, recuperé la movilidad y ahora buscaré un trabajo más liviano”, añade el jefe de familia, padre de tres hijos.


