En días de alta movilidad, la seguridad infantil dentro del auto vuelve al centro de la
conversación pública. En Chile, los siniestros de tránsito se mantienen entre las principales
causas de muerte en niños de 1 a 14 años; una realidad especialmente dura porque, en
buena parte, puede prevenirse.
Durante 2025, 20 niños pasajeros menores de 9 años fallecieron en siniestros de tránsito,
considerando solo los fallecimientos registrados dentro de las primeras 48 horas desde el
accidente. La mayoría viajaba sin un sistema de retención infantil (SRI). En los casos en que
sí se utilizaba uno y fue posible investigar las circunstancias, se detectaron fallas en la
instalación del dispositivo, en la sujeción del niño o en ambos aspectos.
El panorama no es aislado. Según el estudio observacional de CONASET 2024, apenas el
35% de los niños menores de 9 años observados en vehículos particulares utilizaba un SRI.
Entre quienes sí lo hacían, cerca del 90% presentaba algún tipo de uso incorrecto, una cifra
que revela una brecha crítica entre la intención de proteger y la protección efectiva.
Para el Dr. Sergio Rendich, pediatra intensivista y presidente del Comité de Seguridad del
Niño Pasajero de la Sociedad Chilena de Pediatría (SOCHIPE), se trata de un escenario
preocupante, pero abordable. El especialista subraya que no basta con hablar de “sillas”: el
concepto correcto es sistema de retención infantil (SRI), porque su objetivo es proteger al
niño durante un siniestro, reducir el riesgo de lesiones graves y evitar la eyección.
“El error más grave es no comprender que estos dispositivos están diseñados para
proteger la vida de un niño durante un evento de alta energía que ocurre en fracciones de
segundo y en el que probablemente tendremos una sola oportunidad. Por eso, la correcta
selección del SRI, su instalación y la adecuada sujeción del niño son esenciales y siempre
deben seguirse las instrucciones del fabricante”, advierte el Dr. Rendich.
Una guía práctica para padres, madres y cuidadores
Con el aumento de los desplazamientos por Fiestas Patrias, la SOCHIPE entrega diez
recomendaciones esenciales para que cada viaje se planifique con seguridad y
responsabilidad.
- Entender las etapas de protección: los SRI acompañan el crecimiento del niño y deben
elegirse según su edad, peso, talla y etapa de desarrollo. El trayecto comienza con el
portabebé o “huevito”, siempre instalado mirando hacia atrás; continúa con un SRI
convertible, que permite viajar primero a contramarcha y luego hacia adelante; sigue con
un sistema combinado con arnés y, más adelante, con alzadores con o sin respaldo. La
recomendación es no adelantar las transiciones: cada cambio debe hacerse solo cuando el
niño alcance los límites indicados por el fabricante. - A contramarcha, todo el tiempo que sea posible: como mínimo, los niños pequeños
deben viajar mirando hacia atrás hasta los 2 años. La mejor práctica es mantener esa
orientación hasta que alcancen el límite máximo de peso o talla permitido por el SRI, de
acuerdo con las instrucciones del fabricante. En seguridad vial infantil, postergar el paso
hacia adelante suele significar mayor protección.
3. Leer siempre los dos manuales: antes de instalar un SRI, es indispensable revisar tanto
el manual del dispositivo como el del vehículo, especialmente la sección dedicada a los
sistemas de retención infantil. Cada modelo tiene instrucciones propias y no todas las
posiciones del auto permiten instalar cualquier tipo de SRI o usar todos los sistemas de
anclaje disponibles.
4. Revisar especialmente la instalación y el arnés: incluso un SRI adecuado puede perder
gran parte de su capacidad protectora si está mal instalado o si el niño queda sujeto de
forma incorrecta. El dispositivo debe quedar firme, sin movimientos excesivos, y el arnés
debe ajustarse al cuerpo, sin holguras. También es clave evitar parcas gruesas, mantas o
chales durante el trayecto, ya que pueden impedir una sujeción segura.
5. No agregar accesorios no autorizados por el fabricante: el uso de juguetes, espejos,
parasoles, cojines u otros elementos añadidos al SRI puede parecer inofensivo, pero puede
alterar la instalación o interferir con la sujeción del niño. La advertencia de CONASET es
clara: si el accesorio no fue aprobado por el fabricante, no debe incorporarse.
6. Los niños siempre atrás: en Chile, la ley establece que los menores de 12 años deben
viajar en los asientos traseros. Cuando el vehículo, el SRI y sus manuales permiten una
instalación correcta en la posición central trasera, esa ubicación puede ofrecer una
protección adicional al aumentar la distancia respecto de las zonas de impacto.
7. Nunca llevar a un niño en brazos, aunque el trayecto sea corto: en un choque, ningún
adulto puede sostener a un niño con la fuerza necesaria. A 50 km/h, el impacto puede
compararse con una caída libre desde una altura de 12 a 15 metros. Si el niño necesita
alimentarse, ser amamantado o recibir atención, el vehículo debe detenerse antes en un
lugar seguro.
8. La ley es el piso; la mejor práctica, la meta: la normativa chilena exige el uso de
sistemas de retención infantil hasta los 8 años inclusive, considerando además criterios de
talla y peso. Sin embargo, la SOCHIPE recomienda mantener el uso de alzadores o
dispositivos adecuados hasta que el cinturón del vehículo se ajuste correctamente al
cuerpo del niño.
9. Aplicar la prueba de los cinco pasos antes de dejar el alzador: antes de que un niño use
solo el cinturón del vehículo, deben cumplirse simultáneamente estas cinco condiciones:
- El niño se sienta con toda la espalda apoyada contra el respaldo.
- Sus rodillas se flexionan naturalmente en el borde del asiento.
- La banda pélvica del cinturón queda baja y ajustada sobre la pelvis y la parte superior de
los muslos, nunca sobre el abdomen. - La banda diagonal pasa por el centro del hombro y del tórax.
- El niño tiene la madurez suficiente para permanecer correctamente sentado durante
todo el viaje. - Recordar que incumplir la normativa es una infracción gravísima: transportar a un
niño sin el sistema de retención infantil exigido por la ley puede implicar multas de 1,5 a 3
UTM y la suspensión de la licencia de conducir entre 5 y 45 días. Pero más allá de la
sanción, el riesgo principal es otro: exponer innecesariamente la vida de un niño.
En la ruta, la seguridad infantil no admite excepciones ni negociaciones de último minuto.
Si un niño reclama, se incomoda o no quiere usar su sistema de retención, la
responsabilidad sigue siendo adulta: detenerse, ajustar, explicar y continuar solo cuando
viaje protegido. Porque en Fiestas Patrias —y en cualquier trayecto— llegar a tiempo no
puede ser más importante que llegar sanos y a salvo.



