Sangrado de encías, dientes sueltos o dolor persistente no deben asumirse como consecuencias inevitables de la edad. Hilda Moyano, académica de la Escuela de Odontología UNAB, explica qué cambios requieren atención.
Llegar a los 60, 70 u 80 años no significa que perder dientes sea inevitable. Sin embargo, existen problemas de salud oral que se vuelven más frecuentes con los años y que muchas veces terminan siendo normalizados como parte del envejecimiento.
En el Día Internacional de las Personas Mayores, Hilda Moyano, académica de la Escuela de Odontología de la Universidad Andrés Bello, derriba algunos de los principales mitos sobre la salud bucal después de los 60.
1. “Es normal perder dientes al envejecer”
Mito. “Lo que sucede es que, a medida que envejecemos, se pueden manifestar ciertas patologías orales que vienen acumuladas desde el tiempo”, explica Moyano.
Por eso, la pérdida dental no debería entenderse simplemente como una consecuencia de cumplir años. La especialista recomienda mantener una adecuada higiene de dientes, lengua, tejidos orales y prótesis, además de realizar controles odontológicos al menos dos veces al año.
2. “Si me sangran las encías es por la edad”
Mito. El sangrado de encías no debe normalizarse. Puede ser una señal de enfermedad periodontal y requiere evaluación, especialmente si aparece de manera frecuente.
“Nunca se debe considerar el sangrado de la encía como algo normal, ni tampoco la movilidad de los dientes como algo propio del envejecimiento”, enfatiza la académica.
3. “La boca seca es inevitable después de los 60”
Mito. La sequedad bucal puede aparecer asociada a enfermedades o al uso simultáneo de distintos medicamentos, algo más frecuente en personas mayores.
Una disminución importante de saliva puede aumentar el riesgo de caries y generar molestias para hablar, comer o tragar. Por eso, una boca persistentemente seca también merece atención profesional.
4. “Si un diente se empieza a mover, es porque ya cumplió su ciclo”
Mito. Los dientes no deberían comenzar a soltarse simplemente por tener más edad. La movilidad puede relacionarse con problemas periodontales u otras alteraciones que deben ser evaluadas.
Entre los problemas más frecuentes después de los 60, Moyano menciona caries, caries radiculares, enfermedad periodontal, pérdida de piezas dentales y sequedad bucal.
5. “A esta edad algunas molestias son normales y hay que acostumbrarse”
Mito. Existen señales que nunca deberían ignorarse ni atribuirse únicamente al envejecimiento.
“Un dolor persistente, heridas que no cicatrizan, dificultad para tragar, aparición de lesiones nuevas o una sequedad bucal importante son signos que no deberían pasar desapercibidos”, advierte Moyano.
Para la especialista, mantener controles periódicos cobra especial importancia con el paso de los años. Envejecer puede cambiar las necesidades de cuidado de nuestra boca, pero no significa resignarse a perder dientes, vivir con dolor o normalizar señales de enfermedad.



