A pesar de las amenazas recibidas, Felipe Araos detalló cómo funcionarios del municipio habrían
desmantelado autos, camionetas y hasta una retroexcavadora, vendiendo las piezas para
usufructo personal y hasta asados.
Enojo causó en la Opinión Pública conocer de boca de uno de los ex funcionarios de la
municipalidad de Quilpué el robo hormiga que se habría producido por varios años dentro del
organismo, con participación y a sabiendas de los propios directivos. Algunos de los vehículos
trasladados desde la Segunda Comisaría de Quilpué al taller municipal se perdían en el camino.
Eran traspasados rápidamente a otro transporte y llevados a Las Pataguas, para ser
desmantelados y vendidos en Belloto Norte. En tanto, los autos del taller municipal eran
desarmados y vendidos por piezas, dinero que se utilizaba para celebraciones que se llevaban a
cabo en domicilios particulares de los empleados públicos.
Así lo dio a conocer Felipe Araos Soto, quien trabajó por 13 años en el municipio
quilpueíno y fue testigo de diferentes irregularidades durante ese período. El ex funcionario indicó
que, a pesar de las amenazas que ha recibido, de igual forma se mantiene firme respecto a que, en
Quilpué, “la gente debe sacarse la venda de los ojos”. Es por ello que realizó fuertes declaraciones
a un medio de comunicación nacional y otro local, cuya publicación apareció durante esta semana,
destapando otro caso de corrupción en la Ciudad del Sol.
Es por eso que ayer, martes 11 de octubre, Felipe Araos decidió reunirse con el concejal
RN Nelson Becerra, con quien conversó largamente y decidió contar todo lo ocurrido con nombres
y detalles en un vídeo que puede ser revisado en el siguiente enlace:




