Alejandro Urzúa, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la
Universidad Andrés Bello (UNAB), explica las características de los principales
instrumentos de inversión que ofrece el mercado para las personas que quieran
rentabilizar su dinero, enfatizando que “no existe un instrumento ‘mejor’ para
todos”, sino que depende del perfil de riesgo.
En un escenario económico marcado por la incertidumbre, cambios en las tasas
de interés y una inflación que se debe seguir con atención a propósito de los
precios de los combustibles, tomar decisiones de inversión se ha vuelto más
complejo para las personas. Por ello, entender las características de cada
instrumento y el perfil de riesgo propio resulta clave para definir una estrategia
financiera adecuada en 2026.
Alejandro Urzúa, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la
Universidad Andrés Bello (UNAB), subraya que “al momento de hablar de
inversiones, es importante entender que no existe un instrumento ‘mejor’ para
todos. La elección depende principalmente del nivel de riesgo que cada persona
está dispuesta a asumir, del plazo en que necesita el dinero y de sus objetivos
financieros”.
¿Cuáles son las opciones?
Con el fin de tomar una buena decisión de inversión, el analista económico explica
las características de las diferentes alternativas que ofrece el mercado para invertir
y rentabilizar los ingresos.
En primer lugar, menciona los instrumentos de ahorro tradicionales, como los
depósitos a plazo, pensados especialmente para quienes buscan seguridad y
estabilidad. “Estos instrumentos son una alternativa muy utilizada. Su principal
ventaja es que ofrecen una rentabilidad conocida desde el inicio y un riesgo bajo,
aunque normalmente sus retornos tienden a ser moderados y muchas veces
cercanos a la inflación”.
En un segundo nivel aparecen instrumentos con algo más de riesgo, como los
fondos mutuos conservadores o balanceados, que según explica el experto,
invierten en una combinación de bonos y otros activos financieros. “Estos pueden
ofrecer rentabilidades algo mayores en el tiempo, aunque con pequeñas
fluctuaciones”, dice.
En cambio, para quienes tienen un horizonte de inversión más largo y están
dispuestos a tolerar mayor volatilidad, existen alternativas como las acciones o los
fondos cotizados en bolsa (ETF). “Estos instrumentos participan directamente en
el desempeño de empresas o mercados completos, por lo que pueden generar
retornos más atractivos en el largo plazo. Sin embargo, también pueden
experimentar caídas temporales, especialmente en períodos de incertidumbre
económica”, advierte.
Por esta razón, más que concentrar todo el dinero en un solo instrumento, el
académico de la UNAB recomienda diversificar las inversiones, es decir, combinar
distintos tipos de activos según el perfil de riesgo de cada persona. “De esta
manera se busca equilibrar seguridad y rentabilidad, construyendo una estrategia
financiera más estable en el tiempo”, afirma.



