Barómetro UNAB: Economía chilena se afirma en terreno positivo durante septiembre impulsada por alza en las expectativas.

El último reporte del Instituto de Políticas Púbicas de la Universidad Andrés Bello consignó un
aumento intermensual de +1,3 puntos en el Índice Económico IPP UNAB, el cual analiza 24
variables de interés para la economía nacional. Los avances se consignaron en el subíndice de
expectativas (+4,5), mientras que los retrocesos provinieron desde la situación macroeconómica (-
0,4) y la situación de los consumidores (-3).
El nuevo informe del Barómetro de la Economía Chilena, instrumento que monitorea
mensualmente el comportamiento de 24 variables de interés, arrojó nuevas luces del estado
general de la economía nacional. Así, el análisis elaborado por el Instituto UNAB de Políticas
Públicas reportó que, en septiembre, se generaron once cambios dentro los indicadores que
estudia el instrumento: seis fueron en sentido positivo –inflación, la confianza de los
consumidores, el precio del cobre, la tasa hipotecaria, la creación de empleos y el IPSA- y cinco en
dirección negativa -remuneraciones reales, el IMACEC, la incertidumbre económica, los saldos en
cuentas corrientes y depósitos a plazo y la tasa de crédito de consumo-. Estos movimientos, según
el reporte del IPP UNAB, impactaron positivamente por segundo mes consecutivo en el
desempeño de la actividad económica en el mes de septiembre, consolidando la trayectoria
positiva observada en los últimos meses.
Así, de los indicadores que componen el Barómetro de la UNAB, el 16,7% se ubicó en el cuadrante
más favorable “bien y mejorando”, correspondientes a la inflación, la confianza en los
consumidores, el precio del cobre y el IPSA. En tanto, en la zona “bien, pero empeorando” se
localizó el 8,3%, reuniendo a las remuneraciones reales y la incertidumbre económica. Un 20,8%
se posicionó en el área “mal, pero mejorando”, incluyendo al desempleo, la tasa hipotecaria,
confianza empresarial, creación de empleos e Inversión extranjera directa. Por otro lado, un 16,7%
de las variables se localizaron en el peor cuadrante “mal y empeorando”, correspondientes al
IMACEC, las exportaciones, el saldo en cuenta corriente y depósitos a plazos y la tasa promedio de
crédito de consumo.
En cuanto a los componentes que no registraron movimientos, el cuadrante “bien y sin cambios”
concentró el 25,0% del total, encontrándose la deuda neta del gobierno, la proporción de
deudores morosos, la participación laboral, el riesgo a nivel país, la participación laboral femenina
y la tasa de informalidad. En contraparte, el área “mal y sin cambios” agrupó el 12,5% de las
variables, dentro de las que se encuentra el dólar, la tasa de ocupación y el índice de avisos
laborales en internet.
Índice Económico IPP UNAB y subíndices
En el noveno mes del año, el informe de la Universidad Andrés Bello reveló que el Índice
Económico IPP UNAB registró un incremento en su variación intermensual de 1,3 puntos, segunda
alza consecutiva tras la expansión de 4 puntos registrada en agosto. De esta manera, el Índice IPP
UNAB consignó un valor de 21,8 puntos en septiembre, mayor a los 20,5 alcanzados en el mes
previo.

Subíndice de expectativas
Este subíndice repuntó desde los 37,7 a los 42,2 puntos (+4,5), fortaleciéndose en la zona “bien y
mejorando”. Dentro de él, ocurrieron dos cambios, uno en dirección positiva y otro en sentido
negativo.
El movimiento favorable se registró en la confianza de los consumidores, que subió de 41,6 a 44,3
puntos, alcanzando su nivel más alto en los últimos seis meses y desplazándose desde el
cuadrante “mal y empeorando” a “bien y mejorando”. Según el último informe de Ipsos, Chile fue
el único país de América Latina que mostró un alza en agosto, mientras todas las demás
economías de la región registraron retrocesos, permitiéndole al país ubicarse en el puesto 23
entre 30 países.
Por el contrario, el cambio negativo corresponde al índice de incertidumbre económica, que
registró un fuerte incremento al pasar de 108,6 a 124,8 puntos, cambio que impulsó un
movimiento desde el cuadrante “bien y mejorando” hacia “bien, pero empeorando”.
Subíndice de situación de los consumidores
Este subíndice perdió 3 puntos intermensuales, descendiendo desde los 8,5 a los 5,5 puntos y
pasando desde el área “bien y mejorando” a “bien, pero empeorando”. En él hubo siete cambios
de cuadrante: cuatro positivos y tres negativos.
Dentro de los movimientos favorables destaca la tasa de desempleo, que descendió de 8,9% a
8,7%, lo que implicó un desplazamiento desde “mal y sin cambios” a “mal, pero mejorando”. Si
bien esta caída es una señal alentadora, debe ser ponderada con cautela dado que el desafío
principal sigue siendo reducir estructuralmente la tasa de desempleo. La inflación, a su vez,
también mostró un movimiento positivo, disminuyendo desde 4,0% en doce meses, lo que la
acerca cada vez más al rango meta del Banco Central y permitió su desplazamiento desde “mal y
empeorando” a “bien y mejorando”. El tercer cambio favorable se encontró en la tasa hipotecaria,
que se desplazó desde “mal y sin cambios” a “mal, pero mejorando” producto de una caída desde
4,36% a 4,29%, impulsada en parte por el subsidio estatal al crédito hipotecario. El último cambio
optimista fue la creación de empleos, que pasó del cuadrante “mal y sin cambios” a “mal, pero
mejorando” a causa de una variación interanual de creación de empleo del trimestre móvil de
junio de -0,0001, resultado menor, en valor absoluto, al del mes anterior (-0,0054).
Las fluctuaciones negativas en este subíndice provinieron desde las remuneraciones reales, que
para el mes de julio —dado su rezago de publicación— registraron un crecimiento interanual de
2,1%, por debajo del 3,2% del mes previo, desencadenando un desplazamiento desde “bien y sin
cambios” a “bien, pero empeorando”. El segundo cambio desfavorable ocurrió en el saldo en
cuentas corrientes y depósitos a plazo, que pasó del cuadrante “mal, pero mejorando” a “mal y
empeorando” debido a una caída interanual de -5,3 %. Finalmente, la tasa de crédito de consumo
fue la última variable que empeoró dentro de este subíndice, al pasar del área “bien y mejorando”
a “mal y empeorando” por un aumento interanual de 0,5 puntos porcentuales, alcanzando el
18,5%, alza que se traduce en que endeudarse resulta ahora más costoso para los consumidores.

Subíndice de situación macroeconómica
Por último, el subíndice de situación macroeconómica se mantuvo en el cuadrante “mal y
empeorando”, al registrar una caída en su puntaje desde -4,2 a -4,6 (-0,4). Al interior de este
subíndice se produjeron dos cambios de cuadrante: uno positivo y uno negativo.
El cambio positivo se encontró en el precio del cobre, cuyo valor —medido en dólares
estadounidenses por libra (US$/lb)— pasó de 4,42 el 14 de agosto a 4,52 el 12 de septiembre. En
contraste, el desempeño negativo en este subíndice fue en el IMACEC, que sufrió un
desplazamiento desde “bien, pero empeorando” a “mal y empeorando”, motivado por un
crecimiento interanual de apenas 1,8%, muy inferior al 3,0% observado el mes anterior, y también
por debajo de las expectativas del mercado. Según el Banco Central, el IMACEC no minero creció
2,5% interanualmente, impulsado por los sectores de servicios y comercio, mientras que la
producción de bienes cayó 0,9%, arrastrada por una menor extracción minera y debilidad en
industria eléctrica. Este desempeño refleja una desaceleración generalizada de la actividad
económica, con el componente minero lastrando el resultado agregado pese al dinamismo en
servicios y comercio.
Conclusiones
El análisis del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello concluyó que los
movimientos del mes de septiembre hicieron que la economía chilena mantuviera el ritmo
positivo comenzado en el mes de agosto, lo que se refleja en un alza general de 1,3 puntos en el
Índice Económico IPP UNAB y, en específico, en uno de sus componentes: el subíndice de
expectativas (+4,5).
Así, el informe del IPP UNAB concluye que en septiembre la economía chilena mostró señales que
combinan focos de resiliencia, como en las expectativas y la confianza, pero aún con desafíos
persistentes, especialmente en el mercado laboral y el consumo. Lo anterior, refuerza la necesidad
de políticas que consoliden un crecimiento sostenido y reduzcan las vulnerabilidades que afectan
la capacidad de los hogares para beneficiarse de manera homogénea de la recuperación.
El subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, señaló que «se observa un
desacople cada vez más evidente entre los datos macroeconómicos y las expectativas. La
confianza de los hogares alcanzó su mejor nivel en seis meses, el IPSA marcó un desempeño
histórico y el riesgo país se mantuvo en mínimos, y sin embargo la inflación no está totalmente
controlada y el crecimiento económico no repunta. Las autoridades monetarias debieran evaluar
estos antecedentes”.