Subraya que mayor riesgo está en cerros y quebradas, donde hay
autoconstrucción que no considera mejoramiento de suelos ni
construcción de muros de contención en condiciones adecuadas.
A la espera de conocer las consecuencias que el huracán Elsa deje en la costa
noroeste de Florida y tras conocerse la visita que el Presidente Joe Biden y su
esposa Jill hicieron al memorial en honor a las víctimas de Surfside, Florida, donde
se desplomó parte de un edificio de departamentos, continúan las investigaciones
para precisar las causas de lo sucedido. Una noticia que impactó, especialmente
por sus consecuencias: 117 personas desaparecidas y 28 cuerpos encontrados.
A propósito de este hecho, el doctor Marco Muñoz, académico de la Facultad de
Arte de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), se refirió a si es posible que en
Valparaíso ocurra algo similar. Su respuesta es inquietante.
“Sin ninguna duda, me atrevo a afirmar que en una ciudad como
Valparaíso estamos expuestos a situaciones como la que ocurrió en
Miami. No tan solo relacionada con edificaciones, sino además con todo
tipo de construcción, fundamentalmente muros de contención, que son
uno de los elementos más utilizados en los cerros para dar cabida a
superficies horizontales donde levantar las edificaciones y a espacios de
conectividad, como escaleras y vías peatonales y vehiculares”, dice.
Precisa que un factor muy importante que genera riesgo de colapso tiene que ver
con las instalaciones relacionadas con la dotación de agua potable y la evacuación
de aguas servidas. En algunos casos, son obras muy antiguas que, producto de
filtraciones, debilitan la compacidad del terreno, provocando asentamientos,
fracturas o desplazamientos que afectan directamente las edificaciones y todo tipo
de construcción, las que incluso pueden llegar a colapsar. Advierte que la situación
de mayor riesgo está en los cerros y, principalmente, en las quebradas, donde
existe mucha autoconstrucción que no considera las debidas prospecciones y,
muchas veces, tampoco los mejoramientos de suelos, construcción de muros de
contención.
RECEPCIÓN MUNICIPAL
¿Y la recepción municipal garantiza seguridad de las construcciones? Muñoz
precisa que los profesionales que patrocinan los proyectos autorizados por las
direcciones de Obras de los municipios lo hacen bajo las disposiciones consignadas
en la Ley y la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones y, en tal sentido,
son recepcionadas y es autorizada su operación. Sin embargo, a su juicio, el
problema no radica en la otorgación de permisos o resoluciones de recepción, sino
en que hay mucha construcción de viviendas y reparaciones de edificaciones sin
permiso y ubicadas en lugares de riesgo.
En el caso de las edificaciones en la Zona UNESCO y de amortiguación inscritas en
la Lista del Patrimonio Mundial, existe un vacío debido a que no hay una Ley que
se pueda aplicar respecto a procesos de mantenimiento. En estos casos, la
responsabilidad recae directamente en los propietarios y, ni la inscripción ni el
cuerpo normativo considera algún tipo de subsidio que les permita mantenerlas.
Pero eso no es todo.
DEUDA DEL ESTADO
El profesional recordó que el Estado tiene un compromiso que va a cumplir 20
años sin ser resuelto. Esto es contar con un marco normativo adecuado; un plan
de manejo del sitio que oriente una gestión de conservación adecuada;
documentar los bienes inmuebles, los espacios públicos y los distintos tipos de
construcción existentes en la ciudad, todo ello expresado en registros, inventarios
y catálogos recomendados por distintos organismos internacionales. Subraya que,
además, falta identificar las situaciones de riesgos e incorporar al plan de manejo
un plan de gestión de esos riesgos y contar con instrumentos de planificación e
instrumentos normativos adecuados.
“Es necesario educar para que todos seamos capaces de hacernos cargo
de lo que somos, de lo que tenemos, de lo que queremos ser y de lo que
queremos tener como sociedad, como comunidad. No culpar
permanentemente a otros, cruzar la vereda de las responsabilidades; con
objetivos comunes, trabajar unidos y coordinados por aquello que merece
ser heredado. No porque nos pertenezca, el patrimonio no tiene dueños,
el patrimonio se cuida para uso y goce de las próximas generaciones. Y
esto se hace entre todos y para todos”, concluye.



