Franco Cruz, junto a otros investigadores, analizaron la evolución de insectos nativos
y la presencia de especies invasoras, algunas de los cuales ya han modificado su
morfología para adaptarse a uno de los ecosistemas más extremos del planeta.
Comprender cómo la vida logra adaptarse a uno de los ambientes más extremos del planeta es
uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna. Con ese objetivo, Franco Cruz, académico e
investigador de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar
participó en la Expedición Científica Antártica número 62 (ECA62), desarrollada con el apoyo
logístico del Instituto Antártico Chileno (INACH).
Esta fue la segunda expedición del investigador al continente blanco, una experiencia que
calificó como muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista científico como de
colaboración interdisciplinaria.
La expedición reunió a científicos de diversas instituciones nacionales e internacionales que
desarrollan investigaciones en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a
comprender mejor los cambios que experimenta este ecosistema. En este contexto, el
académico se integró al trabajo del Observatorio Terrestre del Instituto Milenio de
Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), iniciativa dedicada al estudio
de los cambios en la biodiversidad de estos territorios.
“El objetivo general de la expedición es realizar investigación científica de alto nivel en
territorio antártico, abordando distintas disciplinas y enfoques. En nuestro caso, buscamos
comprender cómo ha cambiado la biodiversidad a lo largo del tiempo y cómo estos cambios se
relacionan con fenómenos actuales como el cambio climático global”, explicó.
Durante la campaña, el investigador trabajó junto a especialistas del Laboratorio de Ecología y
Morfometría Evolutiva (EMELab), dirigido por el Dr. Hugo Benítez, académico de la UNAB y
quien también pertenece al Instituto Milenio BASE y al Centro CHIC. El equipo estuvo
conformado por científicos del Instituto One Health de la misma casa de estudios, la
Universidad Católica del Maule y la Universidad Santo Tomás, además de colaboraciones con
profesionales del Instituto Cabo de Hornos y la Universidad de Concepción.
Adaptación de especies invasoras
Uno de los focos principales de la investigación es entender los procesos evolutivos que han
permitido la presencia de insectos nativos en la Antártica, particularmente especies de
invertebrados como las moscas antárticas. Estos organismos han desarrollado adaptaciones
biológicas únicas que les permiten sobrevivir en condiciones extremas de frío.
“El estudio de estos insectos permite comprender cómo la vida puede persistir en ambientes
extremos. Las especies nativas poseen adaptaciones evolutivas que les han permitido
sobrevivir durante miles de años en este continente”, señaló Cruz.
Pero parte del trabajo del equipo también se enfocó en estudiar insectos invasores que han
comenzado a colonizar ambientes antárticos. Estas especies representan una potencial
amenaza para la biodiversidad local.
Según explicó el académico, junto al investigador Jordan Hernández, de la Universidad Católica
del Maule, han identificado cambios evolutivos rápidos en la forma del ala de algunos insectos
invasores, debido a los fuertes vientos presentes en el territorio. Estas modificaciones podrían
facilitar su adaptación a las condiciones ambientales del continente, aumentando su capacidad
de supervivencia y afectando a las especies nativas.
“Los cambios ambientales globales suelen manifestarse de manera rápida en la biodiversidad
antártica. Por eso, estudiar este territorio nos permite comprender mejores procesos ecológicos
y evolutivos que también pueden tener impacto en otras regiones del planeta”, explicó.
Formación de futuros veterinarios
La experiencia adquirida en estas expediciones también tiene un impacto directo en la
formación de nuevos profesionales. En la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad
Santo Tomás Viña del Mar, estos contenidos se incorporan en asignaturas como Zoología y
Ecología, permitiendo que los estudiantes conozcan de primera fuente investigaciones
científicas desarrolladas en ambientes extremos.
“En el futuro espero poder integrar estudiantes en temas de investigación antártica, ya que se
pueden involucrar en proyectos internos de investigación o en proyectos con fondos externos.
Esto permitirá que de manera directa los estudiantes desarrollen un tema y que,
eventualmente, se transforme en una Memoria, presentación a Congreso o incluso alguna
publicación, lo que, sin duda, les dará una mirada amplia desde la investigación y que aporte a
su formación profesional”, indicó el investigador.



