Aceptación corporal: un desafío para la salud mental de los jóvenes.

Juan Videla Alfaro.

Máster en Salud Mental, Facultad Enfermería

Universidad Andrés Bello.

La adolescencia y la juventud son etapas marcadas por profundos cambios físicos, emocionales y sociales. Sin embargo, en una época donde las redes sociales ocupan un lugar central en la vida cotidiana, aceptar el propio cuerpo se ha transformado en un desafío creciente para muchos jóvenes.

 La imagen corporal corresponde a la percepción que una persona tiene de su propio cuerpo, incluyendo pensamientos, emociones y creencias relacionadas con su apariencia. No se trata solo de cómo alguien luce, sino de cómo se siente respecto de sí mismo.

Cuando esta percepción es negativa, pueden surgir consecuencias importantes para la salud mental, tales como ansiedad, baja autoestima, aislamiento social e incluso conductas alimentarias de riesgo. Diversos estudios internacionales han advertido sobre esta realidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la salud mental es uno de los principales desafíos sanitarios en adolescentes, mientras que investigaciones recientes muestran una asociación entre el uso intensivo de redes sociales y una mayor insatisfacción corporal, especialmente entre mujeres jóvenes.

Uno de los factores que contribuye a este problema es la exposición constante a imágenes idealizadas. Muchas fotografías publicadas en redes son cuidadosamente seleccionadas, editadas o retocadas, generando estándares de belleza difíciles o imposibles de alcanzar. El riesgo aparece cuando los jóvenes comparan su apariencia con estas representaciones poco realistas y construyen su autoestima en función de ellas. 

Frente a este escenario, es importante comprender que aceptar el propio cuerpo no significa descuidar la salud. Por el contrario, implica reconocer que la diversidad corporal es parte de la condición humana y que el valor de una persona no depende de su peso, talla o apariencia física.   

Las familias, los establecimientos educacionales y los grupos de pares cumplen un rol fundamental. Promover conversaciones respetuosas, evitar comentarios sobre el cuerpo ajeno y valorar habilidades, talentos y cualidades personales son acciones simples que contribuyen a fortalecer la autoestima.

Aceptar el cuerpo es un proceso que requiere tiempo. Aprender a mirarse con respeto y comprensión constituye también una forma de cuidar la salud mental y construir una identidad más sólida, libre de estereotipos y presiones externas.

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