Por: Alejandro Urzúa.
Analista económico FEN UNAB y OpenBBK.
El último IPoM del Banco Central nos deja una señal de optimismo. Después de
un 2026 prácticamente estancado, Chile podría volver a crecer cercano del 3%
durante el próximo año.
Sin embargo, hay que mirar esta cifra con cierta cautela. El Banco Central acaba
de reducir fuertemente su proyección para 2026 y estima que el PIB crecerá
apenas entre 0,25% y 0,75%. Para 2027, en contra posición, proyecta un
crecimiento cercano al 3%.
La primera pregunta es bastante simple: ¿por qué creceríamos mucho más el
próximo año? La respuesta está principalmente en la inversión, pues el Banco
Central estima que la formación bruta de capital fijo crecerá 8,1% en 2027,
después de caer este año. Por otro lado, espera una recuperación del consumo
privado, aunque bastante más moderada. También debemos sumarle el efecto de
la Ley de Reconstrucción, que podría aportar alrededor de medio punto porcentual
al crecimiento durante los años 2027 y 2028.
Hasta aquí, buenas noticias… pero el problema es que una cosa es que la
economía tenga un buen año y otra muy distinta es que haya recuperado su
capacidad de crecer. Y esa diferencia es importante y ahí se centra nuestro
verdadero desafío.
Chile lleva varios años creciendo poco. Por eso, después de un año 2026 casi
para el olvido en materia económica, con un crecimiento cercano a cero, no es
extraño que aparezca un rebote al año siguiente. La comparación estadística
ayuda, pero el problema de fondo no se resuelve solamente con una mejor
comparación.
Durante 2026 hemos visto debilidad no solo en la minería, sino también en la
demanda interna. El consumo y la inversión se han resentido, el mercado laboral
sigue débil y las empresas enfrentan un escenario de menor actividad. En julio, el
Imacec cayó 1,5%. Por eso, más que preguntarnos si Chile crecerá cerca del 3%
en 2027, deberíamos preguntarnos qué hay detrás de ese crecimiento.
Si la inversión efectivamente se recupera, si aumentan los proyectos, mejora el
empleo y el consumo comienza a reaccionar, entonces podríamos estar frente a
algo más que un simple rebote. Pero si el crecimiento depende principalmente del
impulso extraordinario de la reconstrucción y después volvemos a crecer cerca del
1%, entonces habremos tenido un buen año, pero no habremos solucionado
nuestro problema de crecimiento.
Aquí aparece una buena noticia adicional. El Banco Central espera que la inflación
vuelva al 3% durante el segundo trimestre de 2027. Si eso ocurre, la política
monetaria tendrá más espacio para acompañar la recuperación de la economía.
También ayuda que las perspectivas de inversión para los próximos años sean
mejores. Pero todavía falta algo fundamental: que esos proyectos efectivamente
se ejecuten. Y aquí está el verdadero desafío.
Chile puede volver a crecer en 2027. Lo que todavía no sabemos es si puede
volver a crecer de manera sostenida. Un crecimiento de 3% sería una buena
noticia después del casi estancamiento de 2026. Pero no debería conformarnos.
Porque para un país que durante décadas creció a tasas significativamente
superiores, crecer 3% no es un gran resultado. Es, más bien, volver a acercarnos
a una velocidad de crecimiento razonable.
La prueba definitiva para nuestra economía vendrá después. Si durante los años
2028 y 2029 seguimos creciendo a ese ritmo, recién ahí podremos decir que la
economía recuperó parte de su dinamismo. Si volvemos rápidamente a tasas
cercanas al 1%, tendremos que reconocer que el problema era más profundo.
Chile no necesita solamente que 2027 sea mejor que 2026. Necesita volver a
tener una economía capaz de crecer de manera sostenida. Y eso requiere mucho
más que una recuperación cíclica: requiere inversión, productividad y empleo.
Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite, y no necesariamente, representan el pensamiento de www.margamargaonline.cl



