Deterioro del empleo en Chile,se explicaría por el menor crecimiento.

Un nuevo informe del Instituto UNAB de Políticas Públicas estima que, si Chile
hubiese mantenido una trayectoria de crecimiento similar a la de economías
comparables, la tasa de desempleo de 2025 podría haberse situado en torno a 6%,
frente al nivel cercano a 9% observado ese año.
El debilitamiento del mercado laboral chileno no respondería únicamente a dificultades
propias de la contratación o a fricciones dentro del mercado del trabajo. Una parte
relevante del problema estaría vinculada a la pérdida de dinamismo de la economía
durante la última década.
Esa es una de las principales conclusiones del nuevo informe “El impacto del menor
crecimiento en el mercado laboral chileno”, elaborado por el Instituto UNAB de
Políticas Públicas (IPP UNAB), que analiza la relación entre crecimiento económico y
desempleo y compara la trayectoria de Chile con la de países que tenían un nivel de PIB
per cápita similar en 2015.
El estudio muestra que entre 2015 y 2025 la tasa de desempleo en Chile aumentó desde
6,6% a 9%, mientras que el crecimiento anualizado del PIB per cápita cayó desde 2,7% a
1,1%. En el mismo período, el salario mínimo medido en dólares ajustados por paridad de
poder adquisitivo aumentó 44,8%, la productividad 13,7% y las horas anuales
efectivamente trabajadas por ocupado disminuyeron 4%.
Según el informe, este conjunto de antecedentes refleja un mercado laboral con menor
dinamismo y una economía que ha mostrado una menor capacidad para absorber
empleo.
Chile se distancia de economías comparables
Para dimensionar esa trayectoria, el IPP UNAB comparó a Chile con seis economías que
presentaban niveles de PIB per cápita similares en 2015: Bulgaria, Croacia, Malasia,
Rumania, Turquía y Uruguay.
Mientras Chile redujo su crecimiento anualizado del PIB per cápita desde 2,6% en el
período 2006-2015 a 1,1% entre 2016 y 2025, el promedio del grupo comparable aumentó
desde 2,8% a 3,1%.
La diferencia también aparece en el mercado laboral. El informe señala que Chile partió el
período con una tasa de desempleo inferior a la de estas economías, pero la tendencia
terminó invirtiéndose: en 2025 el desempleo nacional era casi tres puntos porcentuales
superior al promedio del grupo comparable.
¿Qué habría ocurrido con un mayor crecimiento?
Para estimar cuánto podría haber incidido el menor dinamismo económico, los
investigadores construyeron un ejercicio contrafactual basado en una aproximación a la
Ley de Okun, que relaciona crecimiento económico y desempleo.

A partir de datos del Banco Mundial para el período 1991-2025 y de la experiencia de
economías comparables, el modelo estima que cada punto porcentual adicional de
crecimiento anual promedio se asocia con una reducción aproximada de 1,36
puntos porcentuales en la variación del desempleo.
Bajo los parámetros utilizados, un crecimiento cercano a dos puntos porcentuales
adicionales por año habría llevado la tasa de desempleo desde aproximadamente 9% a
cerca de 6% al cabo de diez años.
El resultado central del ejercicio es que, si Chile hubiese seguido una trayectoria de
crecimiento semejante a la del grupo de comparación, la tasa estimada de desempleo
para 2025 habría estado en torno a 6%, frente al nivel efectivo cercano a 9%.
La brecha, equivalente a alrededor de un tercio de la tasa de desempleo observada, lleva
a los autores a plantear que una parte importante del deterioro laboral de los últimos años
estaría relacionada con la pérdida de dinamismo de la economía y no exclusivamente con
factores internos del mercado del trabajo.
Una década marcada por menor dinamismo
El informe identifica además una serie de hitos económicos, regulatorios e institucionales
que coincidieron con el período de menor crecimiento, entre ellos el fin del superciclo del
cobre, cambios tributarios y laborales, el aumento de la población en edad de trabajar
asociado a la migración, el estallido social, los procesos constituyentes, los retiros
previsionales y distintos cambios en los costos laborales.
Entre ellos se incluye también la reducción gradual de la jornada laboral establecida por la
Ley 21.561, que contempla una transición desde 45 a 40 horas semanales. Esa
gradualidad está establecida en la propia legislación.
En este punto, yo mantendría siempre la redacción “el informe identifica”, “plantea” o
“asocia”, porque varios de estos factores forman parte de una interpretación económica
de los autores y no de una demostración causal individual para cada medida.
Crecer para recuperar capacidad de generar empleo
Para el IPP UNAB, el principal mensaje del ejercicio no está únicamente en el nivel
puntual de desempleo estimado, sino en su trayectoria.
Bajo el escenario contrafactual, el desempleo no solo habría sido menor, sino que habría
mostrado una tendencia descendente. En cambio, la serie efectiva exhibe una trayectoria
al alza después de la pandemia.
Los autores advierten, sin embargo, que los resultados deben interpretarse como una
referencia de orden de magnitud y no como una estimación estructural o causal,
debido a que el modelo se construye a partir de una aproximación descriptiva, promedios
decenales y un grupo acotado de países comparables.
Con esa precaución, el informe concluye que la recuperación del mercado laboral chileno
está estrechamente vinculada a la capacidad del país para recuperar mayores tasas de
crecimiento económico y ampliar nuevamente su capacidad de generar y absorber
empleo.