No existen las dietas milagrosas: cómo mantener una buena alimentación sin culpa.

Después de las Fiestas Patrias abundan los consejos para evitar comer ciertos alimentos y hacer dietas que prometen «desinflamar» o «limpiar» el organismo. Víctor Sepúlveda, académico del centro ODA360 de la Universidad Santo Tomás, advierte de los riesgos de estas dietas restrictivas y entrega recomendaciones para alimentarse de forma saludable.

Los consejos populares después del 18 de septiembre giran en torno a dietas restrictivas para «bajar los kilos de más». El experto de UST advierte que incluso hay influencers que recomiendan ciertas “dietas” sin tener conocimiento del tema ni estudios relacionados con la nutrición.

Pocas veces estos consejos vienen acompañados de contexto, y menos aún reconocen que la alimentación está profundamente ligada a lo psicológico y sociocultural. Detrás de cada dieta detox o cada promesa de «limpieza» puede esconderse la misma emoción: culpa por haber disfrutado la comida típica de estas fechas. 

Para Víctor Sepúlveda, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética UST e investigador del Observatorio de la Alimentación (ODA360), esa lógica está mal planteada desde el inicio: «Una buena alimentación no se construye en función de una comida, un fin de semana o unas Fiestas Patrias. Se construye en el tiempo, dentro de nuestra vida real, donde también existen celebraciones, encuentros, tradiciones y momentos de disfrute».

Esa culpa tiene incluso su propio lenguaje instalado. Los chilenos hablamos de «portarse bien» con la comida después del 18, como si comer fuera un examen que se aprueba o se reprueba. Pero, ¿quién decide qué significa portarse bien o mal a la hora de comer? Para el especialista, no hace falta declararle la guerra a la comida ni iniciar una carrera para recuperar un supuesto control perdido.

Recomendaciones para volver a la rutina

En lugar de compensar, Sepúlveda propone volver: a los horarios habituales, a la variedad, al disfrute. Sus recomendaciones apuntan menos a restringir y más a generar un  hábito sostenible en el tiempo:

Evitar las compensaciones mediante ayunos, restricciones de alimentos, dietas rígidas o ejercicio utilizado como castigo.

Volver a las rutinas habituales, los horarios de comida y una alimentación variada.

Recuperar el disfrute de la comida y de los espacios de encuentro en torno a ella, sin culpa.

Cuestionar los consejos que circulan en redes sociales y consultar a profesionales de la nutrición cuando se necesite orientación real.