Cada septiembre conmemoramos el Día Mundial de la Oncología Ginecológica (World GO Day), una iniciativa nacida en 2019 para visibilizar una realidad que nos interpela: los cánceres ginecológicos siguen siendo poco conocidos, y lo que no conocemos se convierte en una barrera para reconocer cambios, hablar de ellos y consultar a tiempo.
Cuando pensamos en prevención, suele venirnos a la mente el cáncer cervicouterino, pues décadas de políticas sanitarias instalaron conceptos como el PAP o el virus del papiloma humano. Sin embargo, la oncología ginecológica abarca además los cánceres de ovario, endometrio, vulva y vagina, cinco enfermedades distintas que esta fecha busca reunir bajo una misma causa.
Esta conversación cobra especial relevancia en un Chile donde la caída de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida llevarán a que más personas alcancen edades en que las enfermedades oncológicas son más frecuentes, lo que no solo transformará las pensiones y los cuidados, sino también la salud que necesitaremos en las próximas décadas.
A ello se suman el pudor y el estigma: hablamos con naturalidad de mama o cuello uterino, pero palabras como vulva o vagina todavía incomodan, y cuando cuesta nombrar una parte del cuerpo, también cuesta hablar de los cambios que ocurren en ella. Informar no es alarmar, sino fortalecer la alfabetización en salud para conocer el propio cuerpo y saber cuándo buscar orientación profesional.
En esto los equipos de salud tenemos una responsabilidad, porque cada encuentro clínico es también una oportunidad educativa: no basta con indicar un examen, es necesario explicar qué estamos previniendo y qué cánceres no cuentan con estrategias de detección equivalentes.
En un Chile que envejece, visibilizar los cánceres ginecológicos ya no es solo tarea de septiembre, sino el primer paso para prepararnos hoy para la salud que necesitaremos mañana.
Sara Parada Ibáñez.
Directora Obstetricia UNAB Santiago.



