| En los últimos meses, distintas señales vinculadas al transporte y la movilidad han generado preocupación respecto al rumbo que están tomando algunas discusiones públicas en esta materia. La postergación de proyectos asociados a movilidad activa, las dudas instaladas en torno al fortalecimiento del transporte público y ciertos debates centrados principalmente en infraestructura han abierto una conversación que no puede pasar inadvertida para la sociedad civil.Más allá de medidas específicas, lo que comienza a instalarse es una forma de entender la movilidad donde aspectos esenciales, como la prevención, la convivencia vial o el cuidado de las personas, parecen perder espacio frente a miradas más enfocadas en la circulación, la conectividad o la rapidez. Y cuando eso ocurre, existe el riesgo de retroceder en avances que han tomado años construir desde el mundo técnico, académico y la sociedad civil. En este contexto, la confirmación de la fusión entre el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y el Ministerio de Obras Públicas instala una señal de alerta que requiere una reflexión profunda. No solo por el cambio institucional que implica, sino también por el mensaje que transmite respecto a cómo se están entendiendo hoy los desafíos asociados a la movilidad en Chile. El transporte no puede reducirse únicamente a obras, carreteras o infraestructura: también involucra comportamiento humano, seguridad vial, educación y calidad de vida.Durante años, distintas organizaciones, especialistas y actores públicos hemos impulsado una mirada más integral sobre estos temas, entendiendo que los siniestros viales no responden a una sola causa. La distracción al volante, el exceso de velocidad, la falta de infraestructura segura y las debilidades en fiscalización forman parte de un mismo ecosistema que requiere políticas especializadas, sostenidas y coordinadas en el tiempo. Por lo mismo, la principal preocupación que surge frente a esta fusión es que la movilidad termine siendo abordada desde una lógica donde la infraestructura y la conectividad adquieran mayor protagonismo que la seguridad vial y el cuidado de las personas. Chile ha avanzado durante años en instalar estos temas como parte de una discusión técnica y social cada vez más relevante, por lo que cualquier cambio institucional debiera fortalecer esa mirada y no debilitarla.Desde ONG No Chat creemos firmemente que las decisiones vinculadas al transporte requieren resguardar una visión especializada, capaz de comprender que la movilidad no se mide únicamente en kilómetros construidos o tiempos de traslado. También se mide en prevención, convivencia y capacidad de proteger la vida de quienes utilizan diariamente el espacio público. |
| Claudia Rodríguez T.Directora y fundadora de No Chat Presidenta Cosoc Subtrans |
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