Ley Jacinta: el verdadero examen comienza en la carretera.

Por: Max Schnitzer.
Impulsor Ley Jacinta.

El primer fin de semana largo tras la entrada en vigencia de la Ley Jacinta no es
solo una fecha más en el calendario. Es, en la práctica, el primer gran examen para
una normativa que busca cambiar la forma en que entendemos la seguridad vial en
Chile.
Durante años, la conversación se centró en reaccionar frente a los accidentes. Hoy,
el foco cambia: prevenirlos. Y ese giro no es menor. Implica asumir que conducir
no es solo una habilidad, sino también una responsabilidad que requiere
condiciones físicas, mentales y conductuales adecuadas.
La Ley Jacinta introduce avances importantes: Duplica la cobertura del SOAP,
busca que las personas sean conscientes de que el estado de salud debe ser
compatible con una conducción segura y protege de mejor forma a los más
vulnerables, como los niños. Pero también instala algo más profundo: la idea de
que la seguridad no depende solo de normas, sino de conductas.
El problema es que toda ley necesita ser conocida para ser efectiva. Hoy, muchos
conductores aún no saben qué cambió realmente. Y ese desconocimiento, en un
contexto de alto flujo vehicular, puede transformarse en un riesgo.
El desafío, entonces, no es solo normativo, es cultural. No basta con cumplir la ley
por obligación; se trata de entender que detrás de cada norma hay una historia, una
vida y una oportunidad de evitar tragedias.
Este fin de semana largo no solo pondrá a prueba nuestras rutas. Pondrá a prueba
nuestra capacidad de conducir con mayor conciencia. Porque al final del día, la
seguridad vial no se decreta: se ejerce.

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite, y no necesariamente, representan el pensamiento de www.margamargaonline.cl