¿Qué hacer para acercar la cultura a la población? Relevar la cultura y creación local.

Walter Benjamin, hace casi cien años, mencionaba que los adelantos científicos
harían posible la masificación del acceso a las artes y a la cultura; no solo eso,
también facilitarían y democratizarían su creación. Hoy vemos que esto se ha
cumplido. Sin embargo, se observa una escasa valoración de la creación artística
y un limitado interés por “consumir” cultura, especialmente entre la población de
menores recursos. Ahí radica la contradicción: ¿qué hacer cuando, por un lado,
existe un acceso al conocimiento y a las artes sin precedentes, y por otro, una
ciudadanía que carece de apetito por el arte y la cultura? La solución pasa por
acercar la cultura a la población, brindando facilidades para la creación,
visibilización y divulgación de las obras, poniendo especial énfasis en el arte local.
Ya no es necesario ir presencialmente a Europa para poder apreciar las obras de
arte más famosas, pues se pueden descargar imágenes de alta resolución de
obras, tanto clásicas como contemporáneas, directamente desde el teléfono.
También se encuentra disponible en línea un gran catálogo bibliográfico, sin
necesitar pagar un solo peso. Sin embargo, este proceso vendría aparejado con la
pérdida de lo que el autor señaló como su “aura”, su unicidad.
En cuanto a la democratización del acceso a la creación, hoy cualquier persona
puede escribir una novela, un relato corto o realizar una pintura de calidad sin
necesidad de contar con formación especializada, gracias a las tecnologías de la
información. Procesadores de texto, programas de edición, tutoriales, software de
ilustración y otros recursos permiten la producción constante de obras literarias y
visuales; sin embargo, muchas de estas creaciones lamentablemente no verán la
luz. Villa Alemana es un ejemplo de esto, especialmente en música, pero también
en la cultura en general, como la escritura, desarrollada de manera espontánea.
Esto plantea una pregunta relevante: ¿cuánto más podrían desarrollarse las artes
si existiera una política pública cultural que apoyara y potenciara estos talentos?
En Villa Alemana hay escritores y escritoras trabajando actualmente en obras de
los más variados géneros —fantasía, ciencia ficción, novela negra, humor, entre
otros— que, muchas veces, permanecen en el underground sin visibilidad,
luchando por acceder a espacios de difusión. En este contexto, surge la Mesa de
Escritores de Villa Alemana, que agrupa tanto a autores consagrados como a
aspirantes. Esta organización ha avanzado en su estructura y tiene como objetivos
fundantes el desarrollo de la literatura, la visibilización de los escritores y, por
supuesto, el fomento de la lectura.
Lo que ocurre en Villa Alemana lamentablemente refleja una realidad a nivel
nacional: una multitud de creadores sin acceso a la difusión de su arte, obras que

permanecen inéditas en sus computadoras, y, en última instancia, es el país
entero el Por esto, se requieren políticas públicas que reflejen la realidad artística,
dando visibilidad y difusión a los creadores con poco acceso a las editoriales, para
quienes la autoedición resulta muy compleja. La institucionalidad debería asumir
un rol activo, velando por garantizar la libertad de creación y evitando la censura.
Esto último alude a las convocatorias y concursos que tienden a promover una
literatura direccionada, centrada en temáticas alineadas con discursos promovidos
por las autoridades de turno.
Estas acciones deben ir acompañadas de recursos para la impresión y difusión de
ejemplares, y de un trabajo coordinado con los establecimientos educacionales
mediante talleres de creación literaria. El objetivo es fomentar la lectura en la
población y, al mismo tiempo, visibilizar a los escritores nacionales y locales.
Finalmente, Walter Benjamin nos dio señales que aún debemos seguir: la era de la
reproductibilidad técnica debe estar al servicio de la población, convirtiéndose en
un instrumento de democratización de la cultura y las artes. Debemos construir
una sociedad que disfrute leer; así, no solo se venderán más libros, sino que
también se consolidará una ciudadanía más crítica y reflexiva.

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