Por : Manuel Reyes .
Académico Facultad de Ingeniería U. Andrés Bello.
Durante décadas, la geopolítica fue un tablero reservado para diplomáticos y
estrategas en salas cerradas. Hoy, ese tablero es cada vez más visible, más digital
y más abierto a la ciudadanía. En enero de 2026, la reiterada insistencia de
Donald Trump por “adquirir” Groenlandia —una idea que muchos califican de
anacrónica o extravagante— se ha transformado en uno de los casos de estudio
más reveladores de nuestro tiempo.
Bajo el hielo que se derrite no solo hay agua. Hay minerales críticos, soberanía
energética y una frontera militar que reconfigura el Ártico. Groenlandia, territorio
autónomo bajo soberanía danesa, aparece así en la intersección entre cambio
climático, competencia estratégica y transición tecnológica.
Lo habitual en una columna como esta sería explicar por qué el depósito de
Kvanefjeld podría ser relevante para la industria de imanes permanentes, o
preguntarse si China ha optado por una presencia minera deliberadamente
discreta en la isla para no tensionar antes de tiempo la relación con Estados
Unidos. Pero esta vez propongo un ejercicio distinto: no leer una interpretación
cerrada, sino construirla.
La inteligencia artificial ya no solo resume documentos; también permite explorar
escenarios, ponderar variables y tensionar hipótesis geopolíticas. Para evaluar si
Groenlandia es un gesto inmobiliario fuera de época o una jugada estratégica de
largo plazo, propongo utilizar los siguientes prompts en la IA de su preferencia. No
se requiere expertise técnico: basta con copiar, pegar y comparar respuestas.
Pregunta 1: la paradoja del deshielo
¿Puede el cambio climático transformarse en un activo geopolítico? Mientras la
pérdida de masa glaciar genera alarma global, el retroceso del hielo expone
yacimientos antes inaccesibles.
Prompt sugerido:
“Actúa como un analista de riesgos geológicos. Analiza cómo el retroceso de la
capa de hielo en Groenlandia entre 2020 y 2026 ha modificado la viabilidad
económica de la extracción de neodimio y praseodimio. ¿Qué proyectos mineros
pasaron de ‘imposibles’ a ‘factibles’?”.
Pregunta 2: el escudo frente al monopolio chino
China concentra buena parte del procesamiento mundial de tierras raras. Si
Estados Unidos asegurara el control de Groenlandia bajo un acuerdo estratégico
con la OTAN, ¿se debilitaría esa posición o se abriría una nueva fase de coerción
comercial?
Prompt sugerido:
“Realiza una simulación de teoría de juegos: si EE. UU. adquiere derechos de
explotación total en Groenlandia bajo un acuerdo con la OTAN en 2026, ¿cuál
sería la respuesta probable de China en términos de exportaciones de galio y
germanio? Evalúa el impacto en la industria tecnológica europea”.
Pregunta 3: soberanía, ambiente y capital
Groenlandia ha bloqueado proyectos mineros por el riesgo asociado a la
extracción de uranio. La oposición local no es solo ambiental, sino también política
y cultural.
Prompt sugerido:
“Investiga el conflicto del proyecto Kvanefjeld en Groenlandia. Explica por qué la
población local se opone a la minería de uranio y cómo una administración pro-
extractivista como la de Trump podría reconfigurar el marco legal y ambiental si la
isla pasara a jurisdicción estadounidense”.
La geopolítica contemporánea ya no se define solo por el tamaño de los ejércitos,
sino por el control de los elementos químicos que sostienen la tecnología del siglo
XXI. Groenlandia empieza a parecer un portaaviones de hielo donde podría
redefinirse el balance de poder. Las preguntas están planteadas. Las respuestas,
por primera vez, están al alcance de cualquiera dispuesto a interrogarlas.



