¿Quieres emprender en 2026? Sigue estos tips para transformar la incertidumbre en oportunidad.

Si bien Chile es el segundo país del mundo con mayor actividad emprendedora temprana,
existe un alto porcentaje de personas que declara que el miedo al fracaso les impide
iniciar un negocio. Para vencer este temor y emprender de manera informada, Florencia
Flen, académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello,
entrega algunos consejos.
En un escenario donde el mercado laboral local no ha logrado recuperarse por completo
después de la pandemia, emprender surge como una opción para miles de personas. De
hecho, según el estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM 2024/2025), Chile es el
segundo país del mundo con mayor actividad emprendedora temprana.
Sin embargo, el informe también muestra que un 49% de las personas a nivel global
declara que el miedo al fracaso les impediría iniciar un negocio, incluso cuando
identifica oportunidades en su entorno. “Emprender en 2026 se desarrolla en un contexto
marcado por una mayor percepción de riesgo, tanto a nivel nacional como internacional”,
afirma Florencia Flen, académica de la Facultad de Economía y Negocios de la
Universidad Andrés Bello (UNAB). “Ese 49% es un dato relevante porque indica que el
entorno no castiga la falta de ideas, sino la falta de claridad respecto de su viabilidad”,
agrega.
Con el fin de vencer el miedo a emprender en 2026 y hacerlo de manera informada y
sostenible, Florencia Flen entrega cuatro consejos que pueden resultar útiles:
1. En qué sectores emprender este año
La académica de la UNAB considera que las oportunidades de emprendimiento en 2026
no se concentran necesariamente en sectores completamente nuevos, sino en negocios
“capaces de demostrar utilidad, continuidad y capacidad de adaptación”.
La especialista indica que el GEM “evidencia que una parte relevante de la actividad
emprendedora temprana se sitúa en servicios orientados a personas y empresas,
especialmente aquellos que incorporan soluciones digitales y conocimiento aplicado”.
“Esto implica que quienes buscan emprender en 2026 deberían observar sectores donde
exista demanda recurrente, posibilidad de escalar gradualmente y espacio para mejorar
procesos, servicios o experiencias existentes, más que depender de innovaciones
radicales difíciles de sostener”, agrega.
2. Herramientas para manejar la incertidumbre
En opinión de la experta de la U. Andrés Bello, uno de los principales desafíos al iniciar un
negocio no está en la falta de ideas, sino en la incorrecta identificación del problema
que se busca resolver. “Un error frecuente es desarrollar soluciones sin una comprensión
clara del dolor real del usuario, es decir, del problema que efectivamente afecta su

comportamiento, sus decisiones o costos. No todo problema percibido genera disposición
a pagar por una solución”, asevera.
A esto suma una segunda dificultad: no identificar con claridad quién está dispuesto a
financiar la solución.
La docente comenta que hoy, emprendimientos y grandes empresas utilizan
herramientas de análisis temprano para reducir estos riesgos. “Estas no buscan
eliminar la incertidumbre -algo imposible-, sino ordenarla y hacerla manejable antes de
realizar inversiones mayores”, sostiene. Entre las más utilizadas se encuentran:
 Definición estructurada del problema, que permite describir el “dolor” en términos
concretos, observables y comparables, evitando formulaciones ambiguas.
 Segmentación clara de usuarios y clientes, diferenciando quién enfrenta el
problema, quién decide y quién paga.
 Análisis de disposición a pagar, utilizado para evaluar si el problema genera
costos, pérdidas o ineficiencias que justifiquen una solución financiable.
 Pruebas acotadas o pilotos, que permiten observar comportamientos reales antes
de escalar una solución.
3. Habilidades imprescindibles para emprender
El GEM 2024/2025 muestra que la percepción de contar con las habilidades necesarias
para emprender influye en la decisión de iniciar un negocio. “En un entorno económico
más competitivo, se requiere desarrollar habilidades analíticas y de gestión, más que
únicamente capacidades técnicas”, señala Florencia Flen.
En ese sentido, la especialista menciona que entre las habilidades más relevantes se
encuentran la evaluación de riesgos, la comprensión de variables financieras básicas
y la capacidad de ajustar decisiones frente a cambios del entorno. “Estas competencias
permiten tomar decisiones más informadas y evitar avanzar únicamente por intuición”,
dice. 
4. Cómo avanzar y no quedarse solo con la idea
A juicio de la experta de la UNAB, cuando una persona tiene una idea, pero no se atreve
a avanzar, el problema rara vez es la falta de motivación. Más bien, suele ser la
incertidumbre respecto a si la idea funcionará o no. “El enfoque más razonable no es
‘atreverse’, sino reducir esa incertidumbre de manera progresiva”, declara.
Un primer consejo que entrega es no intentar validar la idea completa, sino una parte
muy acotada de ella. En este punto -sostiene- resulta útil el concepto de Producto
Mínimo Viable (PMV), entendido no como un producto terminado, sino como la versión
más simple que permite observar si existe interés real.
“Esto puede tomar formas muy básicas: una descripción clara de la solución, una
simulación manual del servicio, una prueba piloto con pocos usuarios o incluso una oferta

presentada directamente a potenciales clientes”, describe, y enfatiza que el primer paso
no es una decisión definitiva, sino “una instancia de aprendizaje”.
Un segundo paso clave es observar comportamientos, no solo opiniones. “Desde una
perspectiva académica, existe consenso en que las declaraciones de interés no siempre
se traducen en acción. Por ello, más que preguntar si la idea ‘gusta’, es preferible
observar si las personas están dispuestas a dedicar tiempo, probar la solución o pagar por
ella, aunque sea en pequeña escala”, indica la académica de Ingeniería.
También sugiere delimitar claramente el alcance inicial: “muchas ideas no avanzan porque
se plantean desde el inicio como proyectos complejos. Reducir el alcance permite avanzar
sin comprometer grandes recursos y facilita el aprendizaje temprano”, concluye.