El agroturismo, el surf, el turismo enológico y la biodiversidad de Huilo Huilo son
algunas opciones que destaca Mary-Ann Cooper, directora de la Escuela de
Turismo y Hotelería de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad
Andrés Bello, para disfrutar este verano 2026.
En tiempos de hiperconectividad, sobrecarga de información, aglomeraciones y
aumento de las temperaturas, las vacaciones han dejado de ser solo una pausa
en la rutina. Hoy, viajar se ha transformado en una búsqueda consciente de
descanso, confort, silencio y la posibilidad de escapar del estrés acumulado de la
vida moderna.
“Desconectarse de las pantallas, del ruido y de la hiperestimulación ya no es un
lujo, sino una necesidad”, afirma Mary-Ann Cooper, directora de la Escuela de
Turismo y Hotelería de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad
Andrés Bello (UNAB). Por eso, “cada vez más personas entienden el viaje como
una inversión directa en su salud mental y bienestar”, agrega.
Esta tendencia se refleja a nivel global. La académica destaca el caso de Reino
Unido, donde existen cabañas diseñadas exclusivamente para la desintoxicación
digital, “donde el agotamiento y la fatiga por el uso intensivo de pantallas se han
convertido en la principal motivación para reservar”, dice.
A la par, Mary-Ann Cooper asegura que muchos viajeros están dando la espalda a
los destinos saturados y sobreexpuestos, optando por lugares remotos, tranquilos
y fuera de los circuitos tradicionales. Así, “los destinos ‘fuera de la red’ viven un
auge sostenido”, comenta.
¿Y nuestro país? “Chile ofrece un escenario privilegiado para este nuevo tipo de
viaje. Si bien destinos consolidados como Pucón y Villarrica, Viña del Mar o San
Pedro de Atacama siguen siendo atractivos, el país cuenta con territorios que se
ajustan de manera natural a las tendencias globales del viajero contemporáneo.
No es casual que Chile haya sido reconocido como Destino Líder Mundial en
Turismo de Aventura 2025, una distinción que refuerza su posicionamiento
internacional en turismo de naturaleza”, sostiene la especialista de la U. Andrés
Bello.
En primer lugar, Mary-Ann Cooper menciona la Reserva Biológica Huilo Huilo, la
cual, señala, “es reconocida por su biodiversidad y alberga eventos como el
Columbia Trail Challenge, reflejo del creciente interés por escapadas activas en
entornos naturales”. Estudios internacionales muestran que cada vez más
personas eligen correr durante sus viajes, privilegiando paisajes rurales y
senderos escénicos.
Por otro lado, menciona la costa, donde el surf se consolida como una experiencia
de “reconexión”. “Más allá de destinos tradicionales, lugares emergentes como
Buchupureo, en la comuna de Cobquecura, combinan playas salvajes, olas
consistentes y un ritmo de vida pausado. Investigaciones internacionales indican
que los beneficios económicos del surf recreativo en la salud mental representan
más de la mitad de su impacto económico total, lo que explica la aparición de
retiros que combinan deporte y bienestar emocional”, dice la directora de la
Escuela de Turismo y Hotelería UNAB.
Al otro lado, en la montaña, la experta resalta el Valle de Cochamó, el cual es
conocido como el “Yosemite de Sudamérica” y destaca por sus bosques, glaciares
y paredes de granito -además de una iniciativa de conservación histórica
(Conserva Puchegüín)- que protegen su biodiversidad y patrimonio natural.
A esta opción Mary-Ann Cooper suma el agroturismo, entendido como la
experiencia de alojarse en estancias rurales, particularmente en la Patagonia,
donde los viajeros participan de actividades tradicionales, cabalgatas y vida de
campo.
En la misma línea de experiencias sensoriales, la directora considera que el
turismo enológico ocupa un lugar destacado. “En el Valle de Colchagua, la Viña
VIK, recientemente reconocida como la mejor del mundo en The World’s 50 Best
Vineyards 2025, ofrece una experiencia integral que combina paisaje,
gastronomía, arquitectura y bienestar”, resalta.
Finalmente, la académica UNAB entrega un consejo a quienes se encuentran
planificando sus próximas vacaciones: “En un contexto de cansancio generalizado,
crece la preferencia por viajes donde el visitante delega decisiones y reduce la
fatiga de planificar. Sin embargo, el uso de herramientas digitales y de inteligencia
artificial debe hacerse con cautela, ya que puede contribuir tanto a la masificación
de destinos como al aumento de estafas”.
En ese sentido, sugiere elegir temporadas medias para visitar destinos masivos,
trabajar con operadores locales y planificar con criterios de sostenibilidad y
responsabilidad individual. “Porque hoy, más que acumular destinos, viajar
significa volver distinto”, concluye.



