Por quienes ya no están y por quienes aún podemos proteger.

Claudia Rodríguez T.
Directora y fundadora de No Chat
Vicepresidenta Cosoc Subtrans.

Hace unos días se conmemoró el Día en Recuerdo de las Víctimas de Siniestros de Tránsito, una fecha que cada año nos invita a mirar de frente una realidad que no puede seguir relativizándose. Miles de familias en Chile conviven con pérdidas que eran evitables, y este día nos recuerda que la seguridad vial continúa siendo un desafío pendiente. Más que un acto simbólico, es un llamado a asumir la dimensión real de una crisis que sigue cobrando vidas todos los días.

Los siniestros viales no ocurren por azar. La evidencia demuestra que las tragedias se originan en decisiones cotidianas: distracciones brevesexceso de confianza o segundos de descuido que desencadenan consecuencias irreversibles. Estudios internacionales y de nuestra ONG han demostrado que la falta de atención al volante aumenta significativamente la probabilidad y la gravedad de un impacto. La prevención nace en gestos simples, pero requiere conciencia del riesgo.

El impacto de los siniestros atraviesa territorios y realidades diversas. Afecta a personas de distintas edades, en comunas urbanas y rurales, en autos particulares, motocicletas, transporte público y aplicaciones. La normalización del riesgo se ha vuelto un problema profundo: muchos conductores siguen creyendo que “no pasará nada”. Sin embargo, los siniestros ocurren todos los días, y sus consecuencias son devastadoras para quienes los viven y para sus comunidades.

Frente a este escenario, insistimos en la necesidad de contar con una fiscalización efectiva y permanente. Sin controles que realmente disuadan, la Ley No Chat se vuelve insuficiente. La implementación de la Ley CATI, con sistemas automatizados capaces de detectar infracciones como el uso del celular en luz roja, es impostergable. Las más de 70 mil infracciones cursadas desde que comenzó la fiscalización manual muestran que el problema es estructural y requiere herramientas modernas y consistentes.

Esta conmemoración también nos recuerda que la educación vial debe ser sostenida y masiva. Las campañas fragmentadas no logran transformar comportamientos de riesgo. Desde No Chat mantenemos esfuerzos permanentes de concientización, pero se requiere un compromiso más amplio de las instituciones públicas.

Recordar a las víctimas significa asumir una responsabilidad colectiva. Cada siniestro afecta redes completas: familias, amistades, trabajo, comunidades. La seguridad vial no se agota en cambios normativos; requiere comprender que conducir implica responsabilidad sobre la vida propia y la de otros, y que cualquier acto puede alterar para siempre la historia de alguien.

Por eso, tras esta conmemoración, reiteramos nuestro llamado: no normalicemos la distracción, no minimicemos el riesgo ni aceptemos que mirar el celular sea parte del “día a día” al volante. Cada vez que alguien decide no usar el teléfono mientras conduce, está protegiendo vidas. Avanzar hacia una movilidad realmente segura es un acto de empatía, de respeto y de memoria hacia quienes ya no pueden alzar la voz. 

Las opiniones de esta columna,son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe,y no necesariamente,representan el pensamiento de www.margamargaonline.cl