Por : Juan Pablo Briones.
En Chile, según la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024, las personas mayores de
18 en Chile el 44,9% son activas, es decir que “Realiza, al menos, 60 minutos de actividad física
moderada o vigorosa diariamente”. Este número es muy inferior en los niños, niñas y adolescentes
entre 5 y 17 años, pues solo dos de cada diez son activos o medianamente activos.
Los ministerios de Educación y de Deportes comprometieron impulsar iniciativas para alcanzar un
mínimo de 60 minutos diarios de actividad física. Para conseguir esto una alternativa plausible son
las artes marciales, especialmente el Karate.
Las artes marciales han tenido una masificación en las últimas décadas en Chile, y tiene
exponentes en todo el territorio nacional. Un ejemplo de su arraigo territorial es que hace poco
más de un año, en Villa Alemana se realizó un evento llamado “Primer Encuentro de Artes
Marciales” que convocó a distintas disciplinas marciales, asistieron representantes de Kenpo,
jiujitsu brasileño, Artes Marciales Mixtas (MMA), Kickboxing y Lucha Libre de la comuna. También
estuvieron presentes dos estilos de karate. Si bien todas tienen un enfoque distinto, tienen un
denominador común: la búsqueda del desarrollo integral de la persona.
En el caso del Karate moderno, es un arte marcial japonés, con inspiración en Okinawa y que se
encuentra enfocado en el desarrollo físico y mental de quienes lo practican.
Tal como lo mencionó el fundador del karate moderno, Gichin Funakochi, “El último objetivo del
karate no reside en la victoria o en la derrota, sino en el perfeccionamiento del carácter de sus
participantes”, inculcando valores tales como disciplina, respeto y superación permanente, todo
esto de forma simultánea al mejoramiento en la condición física de sus practicantes y puede ser
practicado hasta la vejez.
Además del acondicionamiento físico, practicar un arte marcial fortalece la concentración, es
reconocida incluso por la UNESCO, como disciplina que fortalece el desarrollo cognoscitivo de los
estudiantes, especialmente en los menores de 21 años.
El Karate, al basarse en ejercicios de calistenia, es una alternativa económica para quienes buscan
realizar una actividad deportiva, no requiere de grandes implementos, solo espacio y un suelo
acondicionado, pues, volviendo a recurrir al maestro Funakochi “cualquier lugar puede ser un
dojo”. Y además de ser defensa personal es un deporte competitivo, con competencias
permanentes tanto a nivel local como nacional y mundial, en el que nuestro país tiene un
desempeño destacado.

Aunque el fútbol es el deporte más popular en Chile, en el Karate Chile destaca de manera
permanente. Contamos con grandes exponentes, entre los que se encuentran Valentina Toro,
campeona panamericana en la Premier League 1 Karate en Rabat; Rodrigo Rojas, campeón
mundial en 2020; Bastián Arce, número 1 en el ranking mundial en 2022; y Arturo ‘Makako’
Vergara, campeón mundial de Karate Combat, entre otros.
Si queremos tener éxito en fomentar la práctica deportiva debemos partir por estructurar un
trabajo colaborativo con los distintos clubes que existen a lo largo del país, pues tienen el
conocimiento. Elaborar programas que incluyan, por todo lo antes mencionado, a las artes
marciales y al karate en los programas deportivos, sin duda sería una gran apuesta, concreta, y
dado a su sistematicidad y estandarización, con logros cuantificables, ayudando al mismo al gasto
eficiente de los recursos públicos.
Sin lugar a dudas el Karate y las demás artes marciales pueden ser una gran alternativa para
combatir el sedentarismo, al mismo tiempo de ser un camino de desarrollo integral para nuestra
población, especialmente de nuestros niños, niñas y adolescentes.



