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¿Debe estar el Estado al servicio de las personas, de los ciudadanos, de las ciudadanas, o deben estar las ciudadanas y los ciudadanos al servicio del Estado?

¿Debe el Estado procurar las herramientas para que las personas tomen sus decisiones con responsabilidad y con libertad, o deben estar las personas siempre bajo el alero y la tuición de un Estado que les diga qué hacer en todos los casos, sin libertad y sin responsabilidad?

A mi juicio, la primera tarea de la reflexión filosófica que hoy nos convoca es desmitificar la neutralidad de la ciencia y la técnica. En los medios de comunicación y la opinión pública en general esto se presenta como plausible la idea de que tanto los juicios técnicos y científicos son moralmente neutros. Esta aparente neutralidad los hace aparentemente asépticos y les dota de una apariencia de imparcialidad.

He querido citar las palabras de Agustín Domingo Moralta, profesor de Filosofía, Derecho y Política en la Universidad de Valencia, que las esbozó en el Congreso “Mujer y Realidad del Aborto”, efectuada en Cáceres, España, en marzo del año 2007.

Este es, sin duda, un debate que se ha prolongado muchísimo; que sin duda es necesario, que no se puede seguir dilatando, pues nutre y fortalece nuestra democracia, ya que nos hacemos cargo, al debatir, de un problema que clama por una solución normativa. Es cierto que tal vez los médicos lo tienen resuelto, pero legalmente, normativamente, jurídicamente, creo que nosotros estamos al debe.

En este entendido, agradezco -y lo digo sinceramente- la altura de miras, la delicadeza y la seriedad con la que este debate se ha abordado aquí, en la Sala, y la solución que se le otorgue no puede menos que provenir de un debate en que se confronten estas opiniones y salgan efectivamente de una mayoría.

Sin duda, tal como lo señaló y graficó la Senadora Ximena Rincón en una sesión anterior, al citar al premio nobel de la paz Elie Wiezel en su discurso sobre la indiferencia, este es un tema frente al cual no podemos quedar indiferentes. Concuerdo profundamente en sus palabras, mas al mismo tiempo considero que la génesis de la deliberación ha de construirse siempre sobre bases sólidas y satisfactorias.

Y quiero ser muy franca en esto: estamos frente a un dilema que no es fácil de resolver, señor Presidente, y por supuesto que es muy complejo. Y, dada esta complejidad, ¿basta actuar con responsabilidad, o también es muy necesaria la precaución?

Quiero referirme brevemente a los tres proyectos que están en tabla.

El proyecto de la ex Senadora Matthei y actual Ministra y el Senador Rossi contiene dos artículos. El primero despenaliza la interrupción del embarazo cuando este se produce como consecuencia de una intervención, tratamiento o administración de algún fármaco que sea indispensable para salvar la vida de la madre. Es decir, por razones médicas. En ese caso, a mi juicio, no es un aborto. El aborto es cuando hay un afán doloso, cuando hay un acto malicioso para interrumpir la vida de un ser en gestación. Esa parte del proyecto yo la comparto.

Sin embargo, este proyecto considera un artículo un artículo dos, que contempla la posibilidad de legalizar la interrupción del embarazo cuando existe la inviabilidad fetal. Me parece que la descripción que se hace en este proyecto de inviabilidad fetal es muy genérico. Yo comparto, en el caso de las anencefalias, que aquí creo que lo mencionó el Senador Zaldívar, y hay algunas Senadoras y Senadores que se han referido. El propio Tribunal Constitucional, cuando nosotros despachamos la ley de donación de órganos, definió que la muerte cerebral es equivalente a la muerte de un ser humano. Por lo tanto, en ese caso en particular estamos hablando de un ser humano que está absolutamente muerto según nuestro propio Tribunal Constitucional.

De este punto de vista, este no es un tipo esencial de muerte, sino que es la única, inequívoca y real muerte de una persona, en este caso en particular.

El proyecto del Senador Girardi y el ex Senador Ominami comparte la interrupción del embarazo, pero agregan dos hipótesis que yo no comparto, que es cuando el feto presente o se establezca clínicamente que presenta graves taras o malformaciones físicas o síquicas y en el caso del embarazo producto de una violación.

En el primer caso, y en honor al tiempo, solamente mencionaré que no comparto para nada el aborto eugenésico, pues es, en definitiva, un aborto selectivo.

En el segundo caso, con respecto a la hipótesis del embarazo producto de una violación, años atrás, siendo Diputada, cuando llegó a este Congreso Nacional la legislación sobre la píldora anticonceptiva de emergencia, me jugué fuertemente a favor de ella, para que fuese aceptada en nuestro país, pese a la gran resistencia que tuvimos, y también para que fuera distribuido en todos los centros de salud de atención pública.

En aras de esa consecuencia, creo que me parece muy importante recordar de que es importante que esta píldora -y por su intermedio, Presidente, al Ministro de Salud-, esta píldora anticonceptiva de emergencia tiene que tener total cobertura en toda la red de asistencia de salud pública de nuestro país para toda mujer que lo requiera en el caso de violación o sexo sin consentimiento, o sexo sin protección, cuando es requerida.

Y quiero decirlo muy francamente. Yo realmente creo y me jugué a fondo, porque creo que es una manera de combatir el aborto. La píldora anticonceptiva de emergencia es una forma de prevenir y combatir el aborto. Por esa razón, no soy partidaria de una normativa que incluya el aborto, pero, con la misma franqueza, quiero decir que estoy disponible a revisar la indicación que se haga con respecto al caso de niñas menores de 12 años. Creo que es algo que nosotros debiésemos analizar en profundidad. Pero como principio no lo comparto.

Y por esa razón este proyecto también lo voy a votar en contra, porque no comparto el principio de ponerle coto a una violación a través del aborto, sino que yo estoy en la línea de la aplicación de la píldora anticonceptiva de emergencia.

Finalmente, el último proyecto permite interrumpir el embarazo solo con fines terapéuticos.

La verdad es que el aborto nunca tiene fines terapéuticos. En el aborto se interrumpe la vida de una madre cuando se va a salvar la vida de la madre. Por eso, no puede ser considerado un aborto; por eso, yo no estoy de acuerdo con esa penalización en ese caso.

Por lo tanto, no tiene fines terapéuticos. Porque, psicológicamente o psíquicamente alguien podría decir que es necesario terapéuticamente aplicar el aborto en este caso.

Por esa razón, y porque soy partidaria de transparentar y resguardar el derecho a la vida de la madre, yo voy a reservar mi voto para el proyecto que ingresaron Senadores de la Democracia Cristiana hace tres meses atrás, y que espero que llegue lo antes posible a esta Sala.

El Senador Ignacio Walker me hace una de que hace seis meses atrás lo ingresaron a la Comisión de Salud.

Yo creo que lo pertinente, señor Presidente, hubiese sido que hoy día, ya que estábamos votando estos tres proyectos, también se hubiese votado este proyecto de ley. Porque este proyecto de ley, a mi juicio, resuelve absolutamente y transparenta el resguardo de la vida de la madre y resuelve de buena forma, a mi juicio -a mi juicio; hay juicios distintos, pero a mi juicio- resguarda absolutamente la vida de la madre y resuelve legislativamente en muy buena posición de que ahí no media el dolo, no existe una acción positiva y deliberada de poner fin a la vida del que está por nacer, sino que lo que hace es resguardar la vida de la mujer, que, en estos casos, es un derecho que nosotros, como legisladores -a mi juicio-, debemos realmente resguardar.

Por esa razón y, en consecuencia, si se aprueba la idea de legislar de estos proyectos que, como he dicho, yo no comparto -sí comparto ese proyecto y voy a guardar mi voto para él- vamos a ingresar una indicación junto con el Senador Horvath y el Senador Cantero, los cuales queremos hacernos cargo de la inviabilidad en el caso de la anencefalia, que a nosotros nos parece que realmente es el equivalente a la muerte cerebral y nos parece que es algo que no podemos dejar de abordar, porque es un caso muy particular y que está absolutamente ya sancionado incluso por el Tribunal Constitucional cuando nosotros votamos a favor de la ley de trasplante de órganos.

Por esa razón, señor Presidente, me parece que este es un debate muy necesario. ¿Soy partidaria del debate? Sí. ¿Soy partidaria de que nosotros tenemos que hacernos cargo y legislar en estas materias? También. Pero también soy partidaria de que en estas materias que involucran salud, vida, maternidad, mujer, sociedad y familia, nosotros también tenemos que ser tremendamente rigurosos con lo que estamos votando, tremendamente cuidadosos con la letra de la ley y de la normativa que nosotros vamos a aprobar.

Por esa razón, con estos votos, con estos proyectos realmente a mí estos proyectos en particular no los comparto en su totalidad. Por lo tanto, voy a guardar mi voto para el proyecto que va a llegar de los Senadores que ya he anunciado.

He dicho.

Fuente: Intervención Senadora Lily Pérez, Sesión 6ª, ordinaria realizada el martes 3 de abril de 2012.