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Dra. Mirta Crovetto, afirma que la existencia de las ollas comunes, prolongada
en el tiempo, sin tener la certeza de disponer alimentos diarios, puede generar
impactos en la calidad de la salud de las personas, especialmente, en niños, niñas,
embarazadas y personas mayores.

Menor capacidad para mantener la salud y sistema inmune, son algunas de las
consecuencias que, a corto plazo, podría generar la falta de una alimentación
estable diaria que, eventualmente, podría estar afectando a las personas que
habitan los sectores incendiados en Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana.
Así lo expresa la Dra. Mirta Crovetto Mattassi, nutricionista e investigadora de la
Universidad de Playa Ancha y presidenta del Colegio de Nutricionistas Filial
Valparaíso, quien sostuvo que la existencia de las ollas comunes, prolongada en el
tiempo (sin tener la certeza de disponer alimentos diarios), puede generar
impactos en la calidad de la salud de las personas, especialmente, en niños,
embarazadas y adultos mayores.
“Es muy loable la respuesta de la comunidad, que espontáneamente se
organizó para ir en ayuda de quienes lo perdieron todo: seres queridos,
sus casas y enseres. Sin duda, las ollas comunes que están funcionando,
hablan de una gran fortaleza y resiliencia, pero es muy preocupante que
se extiendan en el tiempo, porque de esta forma, la seguridad alimentaria
está en riesgo. En ese sentido, para abordar de forma eficiente esta
tragedia, se requiere una organización mayor, y para eso, se necesita
contar con equipos técnicos en coordinación con la comunidad, que
tengan dedicación exclusiva, pues no pasar hambre o al menos tener una
alimentación diaria segura, sin mayores imprevistos, contribuye a la salud
emocional, dice la especialista, quien realiza esta reflexión en calidad de
integrante del Grupo Especial de Seguridad Alimentaria y Nutricional FAO, CLACSO
y del Observatorio del Derecho a la Alimentación ODA-Chile.
Ración diaria
A casi dos meses de la tragedia, la Dra. Crovetto subraya que se ha mantenido la
preparación de alimentos con donaciones que las personas o instituciones han

realizado. Sin embargo, advierte que no hay garantía de que estas acciones
solidarias (que disminuirán con el tiempo, tal como lo han expresado desde las
comunidades), permitan que las personas reciban una ración de alimento diario.
Por el contrario, enfatiza que, tanto el sustento, como la elaboración de las
comidas requiere planificación, porque las ayudas voluntarias o donaciones no
serán suficientes y no se debe improvisar con el sustento alimentario de quiénes
lo necesiten.
“Por lo que se observa, hay un período en que las situaciones se van a
arreglar en al menos seis meses. Por ello es importante y recalco, la
necesidad de contar con un equipo estable, técnico que esté planificando
esto con otra mirada”, dice la Dra. Crovetto.
Agrega que esta organización, que debe considerar las rutas de acceso de los
alimentos al territorio, implica, además, determinar la composición de la
población, pues los requerimientos nutricionales de un niño son distintos a los de
una mujer embarazada o una persona mayor.
También destaca que se deben analizar todos los datos disponibles (ubicaciones
geográficas y territoriales, infraestructura, bodegaje de alimentos no perecibles,
tipos de alimentación) y grupos prioritarios, para hacer la planificación.
Agrega que, sin desconocer que se han realizado instancias de colaboración desde
las autoridades, se requiere implementar un abordaje, que implique planificación.
Por ejemplo –comenta la especialista-, se puedan contratar servicios para apoyar
el acceso a una alimentación diaria de quienes la necesiten, considerando que en
las zonas siniestradas, actualmente, funcionan casi 100 ollas comunes y
comedores solidarios.
En este contexto, la profesional comenta que es fundamental inspeccionar los
alimentos donados, para identificar y eliminar aquellos dañados; verificar que los
envases o sacos de granos están en buenas condiciones; desechar latas de
alimentos que estén abombadas, rotas u oxidadas, y rechazar aquellos productos
cuya fecha de vencimiento haya caducado. Todo, con el objetivo de evitar el
desarrollo de enfermedades que puedan agravar más la situación de emergencia
de las personas.
La Dra. Mirta Crovetto, cuenta con una amplia experiencia en el trabajo con
organizaciones territoriales vinculadas al consumo alimentario. Recientemente
expuso como consultora científica y académica en la Conferencia Regional de la
FAO, instancia que trabaja en el desarrollo de iniciativas encaminadas a contribuir
a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Además, preside el
Colegio de Nutricionistas en la Región de Valparaíso.