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El chocolate y las uvas son los alimentos más peligrosos que pueden ingerir estos animales, seguidos de las frutillas y naranjas. En el caso de las verduras, las más dañinas son el coliflor, repollo o berenjenas.

Muchos animales domésticos -cuando ingieren alimentos no adecuados- presentan síntomas como vómitos, diarreas, gastritis, daño renal, hepático y, en casos más severos de intoxicación, incluso pueden experimentar consecuencias neurológicas.

Al respecto, Judith Larroquette, directora del Centro Médico Veterinario de la Universidad del Alba, comenta que los alimentos más peligrosos son el chocolate y las uvas. “La teobromina y la cafeína presentes en el chocolate pueden ser extremadamente tóxicas para los perros y gatos, ya que sus cuerpos no pueden metabolizarlas adecuadamente. Mientras que, las uvas contienen una sustancia que aumenta los niveles en sangre de productos de desecho de los riñones, los cuales pueden provocar insuficiencia renal aguda o insuficiencia hepática”.

Adicionalmente, la especialista explica que “en esta temporada, toman gran relevancia las frutas ácidas con alto contenido de azúcar, tales como las frutillas o naranjas. En cuanto a las verduras, no pueden comer coliflor, repollo, berenjenas y cebollas porque aumentan el gas a nivel digestivo”.

Por su parte, Valentina Valdés, médico veterinaria de Superprof, afirma que un consumo excesivo de azúcares puede causar diabetes, obesidad, sobrepeso y enfermedades metabólicas o renales. “Hay que tener cuidado con lo que le damos a nuestros animales. De pronto, pueden tener muchas ganas de hamburguesa o papas fritas, pero no es saludable, no les hace bien; a la larga, les genera un daño importante”.

Como consecuencia, “en el corto plazo puedes tener un perro o gato con una indigestión severa, con diarrea explosiva, vómito explosivo, un animal decaído, afiebrado, aletargado, que evidentemente se siente mal. A largo plazo, tendrán enfermedades graves como obesidad, diabetes, compromisos metabólicos y pancreatitis”, comenta la profesional.

Si crees que tu mascota consumió algún alimento prohibido o muestra síntomas preocupantes, las expertas recomiendan acudir de inmediato a un centro asistencial veterinario. La rapidez en la atención puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de tu compañero peludo.