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Se despachó al Senado

El experto en proyecciones macroeconómicas de la U. de Santiago, Guillermo Pattillo, apuntó la aprobación de la Ley de Presupuesto 2022 como “una buena noticia” e indicó que los desafíos para el próximo gobierno estarán en la disciplina fiscal para el 2022.

Esta semana, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Presupuesto 2022, despachando la iniciativa al Senado. El ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, sostuvo que el presupuesto “tiene cerca de 82 mil millones de dólares, y de ellos cerca de 15 mil millones de dólares solamente en inversión pública".

Para el economista y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) Usach, Guillermo Pattillo, el mérito de esta iniciativa es que se mantiene la rebaja de gasto respecto de la ejecución de 2021 que propuso el gobierno, señalando que esta ejecución significaría el crecimiento del presupuesto para el próximo año, el ajuste iría “en la senda correcta”.

“Es positivo que el gobierno haya sido capaz de mantenerse en el tope de gastos que había planteado. Es bien sabido que los parlamentarios no pueden aumentar el gasto del presupuesto, pero también que las negociaciones que se producen en el proceso de aprobación del presupuesto, la autoridad puede ser flexibilizada para aumentar determinados niveles de gastos en algunas partidas y aumentando el nivel global, eso esta vez no ocurrió”, apuntó.

Indicando que los cambios fueron parte del proceso de discusión presupuestaria en el Congreso, donde existen siempre distintas opiniones respecto a la prioridad que el Ejecutivo da inicialmente a distintas partidas y los niveles de gasto involucrado, Pattillo identificó la flexibilización de los recursos que se asignan a los gobiernos regionales como parte de estos, además de “fondos para apoyar servicios locales de educación y se repuso el gasto del Ministerio de las Culturas y las Artes”.

“Es importante, en el presente, que el presupuesto sale en el mismo nivel de gastos, pero ese gasto como es siempre así, tiene modificaciones en sus asignaciones y en algunas de las partidas y niveles originales que no son los mismos con que terminan. Sin duda es un avance el que, respecto a la ejecución esperada para 2021, tengamos una reducción de gastos en 2022 bastante relevante”, señaló el economista.

Teniendo presente que el presupuesto da una cantidad de recursos bien relevantes para uso flexible en el próximo Gobierno, el experto en proyecciones macroeconómicas a corto plazo especificó que el gran desafío para el próximo mandatario será mantener la senda de ajustes hacia el equilibrio fiscal en el mediano plazo.

“Las presiones de gasto no han cesado, y nosotros en estos días hemos visto cómo se analizan opciones de que el IFE laboral se extienda, por ejemplo, pero van a surgir muchos más, y por lo tanto, un rol central de la autoridad fiscal del próximo año es mantenerse en el espacio que el presupuesto le da y generar una senda de ajustes hacia el mediano plazo que de verdad sea creíble y nos lleve a resolver el problema de desequilibrio que tenemos hace tanto tiempo, de hecho, en específico desde el segundo semestre de 2013”, previó.

Finalmente, el académico de la Usach especificó que “todavía están en duda respecto a cómo se va a gestionar la disciplina fiscal durante 2022”, donde el Gobierno deberá avanzar en generar el ajuste de cambios que no termina y se prolongará en un tiempo bastante largo, dado que “la mochila que nos ha quedado de 2020 y 2021, en términos de compromisos por una parte y deudas por la otra, es enorme”.