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Siniestros ocurren a ritmo récord.

El investigador asociado de la Universidad de Santiago, Alberto Alaniz, estudia los efectos en el cambio global de los megaincendios ocurridos en Brasil a través de imágenes satelitales en tiempo real. “El poder de análisis y control que ha perdido el Servicio Forestal de ese país se debe a las reducciones de presupuesto que ha hecho el Gobierno de Bolsonaro”, asegura.

Incendios en la selva amazónica de Brasil están ocurriendo a un ritmo récord. De los 72.843 siniestros en dicho país este 2019, más de la mitad son en la zona -un aumento de más del 80% en comparación con el mismo período del año pasado-. Durante la última semana, los focos han afectado 68 zonas protegidas o reservas indígenas.

El investigador asociado de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago, Alberto Alaniz, participa en el proyecto en conjunto con la ONG Ecogeografía ‘Estimando las dinámicas del cambio global: carbono, ganadería y enfermedades’, y su objetivo es dilucidar los efectos en el cambio global de los megaincendios ocurridos en Brasil, estableciendo causas y efectos a través de imágenes satelitales con las que trabaja en tiempo real.

A juicio del geógrafo, una de las causas se relaciona con el cambio climático que se traduce en desertificación y sequía. Sin embargo, también existe un componente político de gran influencia. “El poder de análisis y control que ha perdido el Servicio Forestal de Brasil se debe a las reducciones de presupuesto que ha hecho el Gobierno de Bolsonaro”, asegura.

“El Presidente brasileño le ha declarado la guerra abiertamente al Amazonas y a las comunidades indígenas que viven ahí. Dentro de las cosas que plantea, está eliminar muchas áreas protegidas porque las considera limitantes al desarrollo del país que se basa, principalmente, en las exportaciones agrícolas, donde la soya es súper importante, principalmente, para la producción ganadera”, explica. De acuerdo al especialista, para instalar estas plantaciones es frecuente que se quemen estos territorios.

Cambio climático

Entre los efectos del siniestro, señala que está la pérdida de biomasa de árboles que, producto del fuego, han liberado una cantidad importante de carbono a la atmósfera, además de otros gases como dióxido de sulfuro, formaldehído y material particulado. Además, enfatiza que muchas plantas que capturaban carbono y permitían reducir el efecto del cambio climático también se han quemado.

“La restauración ecológica es lenta. Lo más probable es que estas tierras sean reemplazadas por plantaciones, por lo que dicha restauración será difícil. Es muy posible que el escenario político impida hacer restauración ecológica”, sostiene. El especialista reconoce que, de impulsarse ahora, esta restauración tardaría, mínimo, 40 años más.

“Lo que ha dicho la ONU es que de aquí al 2050 la Tierra ya no va a ser igual. El punto de no retorno lo fijan en 2023, cuando el cambio climático se hace sinérgico y ya no lo podemos parar, pero hay dos efectos que han hecho esto pueda estar ocurriendo ahora: uno es el efecto Trump, que se salió del acuerdo de Paris, y Bolsonaro con su amenaza sobre el ecosistema que captura la mayor cantidad de carbono a nivel mundial”, lamenta.

Finalmente, el especialista señala que esta no es una situación aislada, sino simbólica respecto de lo que ocurre en todo el mundo. “Este es el pulmón verde más importante del planeta, junto con Borneo y el Congo, y estas tres selvas han estado muy sometidas a las presiones humanas. El ser humano y sus modelos económicos están depredando y amenazando la sobrevivencia de todo el planeta y sus habitantes”, concluye.

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