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Con proyecto Fondecyt busca responder cómo este productor primario del océano
reaccionará a factores de estrés climático.

Con una duración de seis días finalizó la campaña de invierno en playa Cochoa de Viña
del Mar, a través de la cual la Dra. Paula Celis Plá del Laboratorio de Investigación
Ambiental Costero de la Universidad de Playa Ancha, recolectó muestras de alga
Lessonia spicata, más conocida como huiro, para analizar cómo responde a los
cambios ambientales de radiación, temperatura y nutrientes del agua.
“Respuestas ecofisiológicas y metabólicas ante cambios ambientales estacionales en
macroalgas pardas: utilizando una aproximación complementaria en el terreno y
laboratorio” se denomina el proyecto Fondecyt de Iniciación, que ejecuta la
investigadora hasta el año 2020.
En esta primera etapa, la Dra. Celis Plá con el apoyo técnico del biólogo marino,
Rodrigo Alarcón, colecta en dicho sector costero muestras de huiro, en distintas
estaciones del año y durante seis días, con el objetivo de estudiar tanto in situ como en
laboratorio, el comportamiento de esta alga ante factores de estrés ambiental.
“Estamos viendo la valoración de las poblaciones de Lessonia spicata, frente a
los estresores de cambio climático. Lo que nosotros queremos evaluar es cómo
evolucionará la población de Lessonia con respecto a los cambios en el
ambiente, en radiación principalmente, nutrientes y en temperatura del agua. Uno
de los objetivos principales de este proyecto es ver cómo la productividad
asociada a esta alga, desde el punto de vista de la fotosíntesis, este productor
primario tan importante, que provee de albergue y de refugio a la cadena trófica, y
que son básicas para el desarrollo de la vida en el océano, se verá afectada y
evolucionará en el tiempo, con respecto a estos estresores ambientales”, explicó
la especialista en macroalgas.

Proyección de un ciclo anual


En una transecta de 67 metros de largo recogen datos de la población de huiro, que
será estudiada nuevamente en primavera y verano. Con ello se espera hacer una
proyección del ciclo de vida del alga y generar un modelo de la especie extrapolable a
otras partes de Chile.
“Las muestras que se toman se realizan en distintas horas del día, simulando un
ciclo de luz solar. Se toman con las distintas horas de la marea y vamos haciendo
medidas cada dos horas, en donde se registran los nutrientes en el agua, el ph, la
temperatura, todos los factores físicoquímicos del agua, que es donde vive esta
alga, y luego guardamos el material biológico para hacer los análisis en
laboratorio. Cuando tengamos el ciclo anual seremos capaces de tener una
pequeña proyección sobre cómo va a ser un ciclo anual, que sería como la
duración del ciclo de vida del alga, que son doce meses, aproximadamente”,
sostuvo la investigadora UPLA.
Mientras llega la primavera, la Dra. Celis Plá estudiará en laboratorio las muestras
colectadas, con el objetivo de establecer respuestas bioquímicas, fisiológicas y
moleculares de esta especie, y así resolver la pregunta de cómo responderá al cambio
climático.