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Uno de los locales más tradicionales baja sus cortinas: la “Casa Fort”

Corría el año 1940 cuando el destacado limachino José Rafael Fort Gallardo dio vida a la “Casa Fort”, en Avenida Urmeneta, un negocio con giro de almacén que por esa fecha era uno de los principales proveedores al intenso movimiento que generaba la Compañía de Cervecerías Unidas.

De aquel momento histórico del comercio limachino han pasado setenta años, y hoy, quien ha estado a la cabeza del negocio desde 1959, con Carlos “Pepe” Fort, ha decidido bajar las cortinas, con un local absolutamente vigente y una fiel clientela que no se conforma que, en poco tiempo más, cierre de manera definitiva esta tradicional tienda.

Carlos Fort, más conocido como “Don Pepe”, recuerda como si fuera ayer cuando de niño ayudaba en el negocio de su padre, haciendo paquetes de cada producto, pues todo llegaba a granel, en una época en que se trabajaba desde las seis de la mañana a la 1 de la madrugada.

Cuando falleció su hermano, en 1959, él se hizo cargo del negocio junto a su padre, hasta el año 1972 cuando José Rafael Fort falleció, y él continuó solo al mando.

“Tuvimos almacén, luego almacén con botillería y después cuando no se estaba dando mucho el rubro por el surgimiento de los supermercados, me transformé en ferretería”, narra el comerciante limachino.

“Es una ferretería muy especial, porque siempre ha estado dedicada al hogar. Mi mayor clientela son mujeres, porque son las señoras que vienen a buscar el picaporte, las pinturas, los desodorantes. Hay variedad de materiales de construcción, pero el fuerte es dar respuesta a los problemas del hogar. Además que soy el único que abre los días sábados”, señala “Don Pepe”, quien reconoce que la clientela no se ha conformado con esta decisión.

“FUE UN AVISO”

El destacado comerciante señala que nunca ha querido incluir a sus hijos, todos profesionales, en el negocio. “Principalmente porque es una pega muy sacrificada, y ellos están acostumbrados a otro estilo de vida. El viernes ya dejan de trabajar, se toman sus vacaciones, es otra cosa”, explica el limachino.

“Don Pepe” cuenta que ya ha cumplido una etapa, y luego de sortear una complicada enfermedad hace dos años, tomó la decisión de cerrar. “Fue un aviso. Y no le quiero dejar complicaciones a los hijos: si mañana me pasa algo, ¿cómo liquidan todo esto? Prefiero arrendar la propiedad a una empresa”, cuenta aunque sin confidenciar cuál sería la cadena capitalina que se instalará en el lugar.

Eso sí, recuerda que ha tratado de traer empresas grandes. “Yo fui el causante de traer el Santa Isabel a Limache y me eché a todos encima, casi me mataron. ¿Pero se ha fijado el centro comercial que se ha formado ahí? Atrajo más gente y por eso, mientras más comercio haya, mejor para los locales”, filosofa.

Carlos Fort tiene la certeza de que los ferreteros tienen fama de terminar endeudados y quebrados. Por eso señala que está “arrancando a tiempo. Me voy con la cabeza en alto porque no tengo ningún problema, tengo buena clientela. Me retiro porque quiero hacerlo y me voy satisfecho por el trabajo realizado” finaliza.

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