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El deportista se convirtió en campeón paralímpico

Cristián Espíndola, entrenador deportivo de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Universidad de Santiago, dijo tener una confluencia de varias emociones luego que el deportista obtuviera la medalla de oro en natación durante los juegos paralímpicos que se celebran en la ciudad japonesa.

Historia fue la que hizo Alberto Abarza tras coronarse campeón paralímpico de natación en Tokio 2020. El deportista nacional logró la medalla de oro en los 100 metros espalda de la categoría S2, siendo el segundo atleta en conquistar una presea dorada tras Cristián Valenzuela en Londres 2012.

Felicidad, reflexiones y una confluencia de varias emociones para Cristián Espíndola, entrenador deportivo de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Usach (Eciades) y que hace dos años y medio acompaña a Abarza en su desarrollo como deportista.

Desde Tokio, el entrenador en natación y Jefe de Unidad de Talentos Deportivos de la U. de Santiago, se refirió a este logro. “Todas las decisiones que se fueron tomando hoy toman sentido y me tienen disfrutando una de las pequeñas etapas internas en el proceso de ver un deportista en una etapa mayor”.

Cuenta que llegó a apoyar al nadador en su etapa de consolidación como deportista de alto rendimiento. “El mundo paralímpico al igual que el mundo convencional tiene deportistas de alto rendimiento que se someten a cargas de entrenamiento altas y planificadas, no hay diferencias. Estas se dan por las características individuales de las personas”, explica.

“Esto es el resultado que refleja una parte importante de su carrera”, afirma, contando que el campeón olímpico ha tenido que sortear una serie de obstáculos a lo largo de su vida. “Ha tenido que vencer barreras, por así decirlo, su vida le trajo otros desafíos, diferentes a otras personas pero que es un desafío igual, y hay diferentes formas de enfrentarlos. Hay quienes optan por cambiar de rumbo, hay quienes tienen más dificultades para enfrentarlos. Y hay quienes, como Alberto, por sus características personales y otros factores como familiares, sociales y afectivos, los hace superarlos y mantener una estabilidad. Las cosas que enfrentó en su vida, las buenas y malas, lo tienen acá”.

Sobre ese mismo punto, destacó a su familia y el orgullo que le genera su positivismo. “Su tesón, su fortaleza, proviene de su formación, de su familia, de su hermana que es fundamental, porque lo acompaña hace tiempo en sus competencias. Todo le ha sumado y él lo ha sabido utilizar de buena forma, y eso se lo reconozco como un mérito personal y se lo agradezco porque eso se contagia. Y a mi como entrenador me ha servido mucho y se lo agradezco, porque me ha contagiado con su positivismo, con esa energía y saber canalizar las dificultades y buscarles una solución”.

Vínculo con la universidad

Cristián Espíndola ha tenido una vida vinculada a la Usach desde sus tiempos de estudiante con el deporte como principal foco. Así, luego de terminar sus estudios, se dedicó a los cursos de formación integral.

Es así como Alberto entra en la ecuación. “Su vinculación con la universidad es más de un punto romántico, por mí y su actual pareja (Ámbar Jiménez), que es ex alumna de la universidad. Así llegó al campo de la universidad, a vincularse con la selección nacional. No siendo alumno, sino por otras razones”.

“Su primera interacción la tuvo en una charla dirigida a dirigentes estudiantiles del deporte, mostrando a través de la universidad lo que era esta realidad del mundo paralímpico”, recuerda.