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A lo largo de la vida vamos sumando de a poco logros en distintos aspectos y ámbitos, una vez cumplidos parece que los olvidamos y al emprender un nuevo camino hacia la meta solamente pensamos en el último fracaso, el cual nos limita a continuar nuestro paso, nos limita y enceguece, nos obstruye con una tupida cortina de miedo y negación impidiéndonos ver la luz que siempre existe, impidiéndonos recordar los logros de cada etapa de la vida que son muchos y de distinta clase, coartándonos la creatividad y anulando nuestro pensamiento positivo.

Por eso es necesario esforzarnos para evitar todo pensamiento negativo que va a ir apareciendo. Como no somos dueñas de la verdad absoluta, tampoco somos culpables de todo lo que nos sucede, si bien forjamos nuestro futuro, aunque pensemos que hicimos todo bien y sin embargo no todo salió como lo esperábamos, tengamos en cuenta que existen factores exógenos, pensamientos ajenos, gustos que no coinciden con los nuestros.

No todo tiene que ver con nosotras ni tenemos porque habernos dado cuenta que algo iba a salir mal si nunca antes lo habíamos hecho. Las comparaciones son dañinas. Todas tenemos capacidades diferentes, hay mujeres con mayor habilidad para ciertas disciplinas, por lo cual no tenemos que insultarnos por no saber realizar aquello que nos gustaría.

Siempre podemos superarnos revisando los errores para obtener un mejor resultado la próxima vez, o sea, que hayamos fallado en una oportunidad no significa que seamos fracasadas en todo lo que nos propongamos.Aquí surge la idea de aceptar los errores como enseñanza, al corregirlos nos encaminaremos con seguridad hacia la reflexión de nuestros actos. En ningún momento abandonar la acción condicionados por el fracaso.

El fracaso es un llamado de atención, algo hemos hecho fuera de lugar o a medias. No nos paralicemos ante el primer fracaso. Tampoco olvidemos que el golpe de suerte existe, es fortuito y les llega a pocos. Al fracasar se baja una barrera que nos detendrá frente al primer asomo de riesgo, este es el momento de preguntarnos por nuestra paz interior, tenemos que aprender a aceptar la realidad aunque muchas veces no nos conforme no podemos escapar de ella, tenemos que enfrentarla y buscar en el mismo interior del fracaso sus motivos para entenderlos y poder continuar nuestro viaje hacia adelante.

No es una cuestión de dejar atrás lo que no obtuvo el resultado esperado olvidando todo y seguir, por el contrario se trata de analizar los pormenores de ese fracaso y corregir el error cometido.Esto significa un gran trabajo interior porque como seres humanos nos cuesta reconocer nuestros errores, pero sin el mismo no podremos realizar un nuevo emprendimiento con entusiasmo, analicemos cada situación y a partir de este análisis se impartirá nuestro crecimiento.

Si nos quedamos sufriendo por el fracaso gastamos nuestras energías innecesariamente. Es mucho mejor y productivo emplear estas energías haciendo un análisis introspectivo a fin de llegar a descubrir las causas de este error.