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Actualmente en Chile no existe una ley que regule los etiquetados de los alimentos en cuanto a los alérgenos más comunes, situación que ha llevado a diversas dificultades en el tratamiento de esta enfermedad.

Las alergias a los alimentos son cada día más comunes, según la Dra. Paola Toche, inmunóloga del Hospital Clínico U. de Chile y de Clínica Las Condes, estas se refieren a un “conjunto de manifestaciones clínicas ligadas a una respuesta inmunoalérgica frente a un alérgeno alimentario”, es decir, es una reacción anormal del sistema inmunológico frente a determinadas sustancias de los alimentos por considerarlas perjudiciales para el organismo.

En Chile, los alérgenos más comunes los conforman la soya, huevo, maní, frutos secos, pescado, mariscos, avena, trigo y leche, afectando entre un 6 y 8% de la población infantil, mientras que en los adultos esto se reduce al 2 o 3% (vía Colegio de Nutricionistas de Chile). Los síntomas y sus manifestaciones son variadas, pueden ser desde urticaria, ronchas e hinchazón, hasta vómitos, diarreas y náuseas, entre otros.

Es muy importante no confundir las alergias con las intolerancias alimentarias. Según el Health System de la Universidad de Virginia, “la alergia a los alimentos provoca una respuesta del sistema inmunológico.” En tanto, la intolerancia no causa dicha reacción, es más bien de una respuesta metabólica del aparato digestivo. Las intolerancias más comunes en el país son a la lactosa y al gluten (enfermedad celíaca).

Por ejemplo, los enfermos celíacos no pueden digerir el gluten presente en el trigo, centeno, avena y cebada. Mientras que los alérgicos al trigo tienen una respuesta adversa de sus defensas frente a las proteínas presentes en dicho alimento. Cabe destacar que este padecimiento es muy extraño.

De igual modo, la intolerancia a la lactosa se traduce en la incapacidad del sistema digestivo de absorber la lactosa (azúcar de la leche). En tanto, la alergia a la leche es una reacción del sistema inmune hacia sus proteínas, las que son consideradas peligrosas y por tanto se crean anticuerpos para combatirlas.

Confundir ambas enfermedades es muy frecuente, por ello es importante un diagnóstico adecuado, el cual se realiza en base a la historia clínica del paciente y test cutáneos, para determinar la severidad de los síntomas y el proceso médico a seguir.

Básicamente el tratamiento “consiste en eliminar de la dieta el ó los alimentos que desencadenan la alergia (…) Esto implica leer muy bien las etiquetas de los productos alimenticios y saber que no siempre se detalla el contenido de éstos.” (Vía Creciendo con Alergias)

Situación chilena sobre alérgicos a los alimentos

Actualmente en Chile no existe una ley que regule los etiquetados de los alimentos en cuanto a los alérgenos más comunes, situación que ha llevado a diversas dificultades en el tratamiento de esta enfermedad. La Fundación Creciendo con Alergias Alimentarias, organización que busca otorgar información a la comunidad respecto al tema, presentó en junio del 2009, un proyecto de ley que pretende dar fin a este problema.

En el caso de los alérgicos a la proteína de la leche, no existe ninguna ley que reembolse o subsidie los gastos de las leches hipoalergénicas, las que cuestan entre $19,000 y $24,500 para 2 ó 3 días aproximadamente. Por lo que el esfuerzo se ha dirigido a que el Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC) lo agregue a su sistema de distribución.