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Estos ácidos grasos se consideran inmunonutrientes y son comúnmente utilizados en la terapia nutricional de pacientes con cáncer debido a sus amplios efectos biológicos.

El 4 de febrero se conmemoró el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer, una enfermedad compleja y multifactorial que afecta a millones de personas en todo el mundo. A medida que las investigaciones médicas avanzan, se han explorado diversas estrategias para prevenir y tratar esta patología, donde uno de los enfoques emergentes como posible apoyo al tratamiento podría ser el Omega 3.

Si bien estas investigaciones aún están en curso, algunos hallazgos sugieren que los ácidos grasos Omega 3 –que están muy presentes en pescados como el jurel– podrían eventualmente desempeñar un papel importante en varios tipos de cáncer, como aquellos que afectan a la próstata, colon, mama, pulmón, colorrectal, ovario, páncreas, piel y estómago.

María Trinidad Forteza, nutricionista colaboradora de la marca San José de Orizon Seafood, explica que “los omega 3 desempeñan roles esenciales en la señalización y estructura celular, y fluidez de las membranas. Además, tienen efectos antiinflamatorios y antinociceptivos, aliviando la intensidad del dolor”.

“Estos ácidos grasos son esenciales para el cuerpo humano, ya que no pueden ser producidos internamente y deben ser obtenidos a través de la alimentación. Los tipos más comunes y que entregan mayores beneficios son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA)”, agrega la especialista.

A continuación, la experta explica algunos de los beneficios del Omega 3 que eventualmente podrían ayudar a combatir el cáncer:

Reducción de la inflamación: Se ha observado que los Omega 3 poseen propiedades antiinflamatorias, lo cual podría aliviar algunos de los síntomas del cáncer.

Apoyo a la apoptosis: Tiene efectos positivos sobre la apoptosis, un proceso natural mediante el cual las células disfuncionales o dañadas mueren, lo que ayudaría a eliminar incluso aquellas cancerosas.

Inhibición de la angiogénesis: Disminuye la angiogénesis, que favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos y provoca un mayor crecimiento de los tumores. Los Omega 3 podrían ejercer efectos inhibidores sobre este proceso.

Potenciaría la quimioterapia: Los Omega 3 podrían potenciar la efectividad y tolerabilidad de la quimioterapia al aumentar la sensibilidad de las células cancerosas a estos procedimientos.

Aliviaría algunos síntomas: Los pacientes con cáncer enfrentan complicaciones de dolor, depresión y síndromes paraneoplásicos. La ingesta prolongada de Omega 3 puede mejorar los parámetros clínicos, biológicos y funcionales de estos padecimientos, especialmente en pacientes con cáncer avanzado, elevando así su calidad de vida.

Estos ácidos grasos se consideran inmunonutrientes y son comúnmente utilizados en la terapia nutricional de pacientes con cáncer debido a sus amplios efectos biológicos. Sin embargo, la especialista destaca la importancia de recordar que los Omega 3 no deben considerarse como una cura definitiva, sino como parte de una estrategia integral que incluya hábitos de vida saludables y tratamientos médicos convencionales.

Por otra parte, es esencial que las personas consulten a un profesional de la salud antes de realizar cambios significativos en su dieta o tratamiento médico, especialmente si están lidiando con el cáncer.