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En el Día Mundial de la Infancia

En infantes, esta situación se puede traducir en dificultades para rendir al día siguiente y disminución del crecimiento. Los ronquidos frecuentes en pequeñas edades suelen ser el indicio de una complicación mayor.

Normalmente se cree que son los hombres adultos quienes roncan, y peor aún, se lo asocia a un dormir profundo. Lo cierto es que esto afecta también a menores, siendo su peak entre los 3 y 6 años. Sin embargo, y en eventos aún más anormales, podría darse antes, por lo que expertos recomiendan monitorear el descanso de los pequeños y acudir a un especialista en caso de presentar problemas.

De acuerdo a estudios de Clínica Somno, un 7,4% de los niños roncan. Esta situación puede ser un síntoma de obstrucción respiratoria durante el dormir, la cual suele estar acompañada de sueño inquieto, despertares frecuentes y apneas del sueño. Lo más complicado de esto son las consecuencias que puede tener en el día a día, llegando a afectar en la atención, a tener hiperactividad o somnolencia excesiva, cefaleas matutinas y desencadenar problemas conductuales.

“Los ronquidos pertenecen a un Trastorno Respiratorio del Sueño (TRS), tal como la apnea. El ronquido es la punta del iceberg, puede tener consecuencias en el sistema cardiovascular, metabólico y en funciones neurocognitivas, ya que al interrumpir el ciclo del descanso ocasiona irritabilidad, presencia de agresividad y dificultad para mantener la atención, es decir, mayores inconvenientes para el aprendizaje”, indicó la Dra. Daniela Granado, neuróloga infantil de Clínica Somno.

Una de las causas más frecuentes es el crecimiento anormal de las amígdalas palatinas o de los adenoides, un tejido linfático que se encuentra detrás de la nariz. Estas suelen crecer hasta los 6 años y actúan de barrera protectora ante infecciones, pero luego disminuyen su tamaño cuando el cuerpo comienza a desarrollar otros mecanismos para defenderse.

Es fundamental prestar atención a cuándo suceden los ronquidos. Si coincide con algún resfriado, esto suele ser algo normal. Lo complicado es que si es recurrente (más de tres noches por semana, según la experta). También es ideal fijarse en si el infante deja de respirar por unos segundos o si presenta dificultades para esto mientras duerme, pues es indicio de una apnea.

Otra de las recomendaciones importantes siempre es visitar a un especialista si los problemas persisten, pues estos pueden llegar a persistir por toda la vida.