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Doctora en nutrición y alimentos, quien además es
especialista en actividad física preescolar y escolar, plantea que
establecimientos educacionales y la familia son los espacios donde
debe promoverse el cuidado físico y mental.

Contar con una buena condición física no solo permite a los deportistas de
elite mejorar su rendimiento, sino que posibilita a la población realizar
acciones tan básicas como caminar, subir escaleras y responder a tareas de
higiene personal sin producir agotamiento.
Se trata del conjunto de cualidades físicas como el estado muscular,
cardiovascular y respiratorio que, manteniéndolas en una favorable
condición, reducen el riesgo de mortalidad y de contraer enfermedades
coronarias.
Así lo respaldó la académica de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física
y del Deporte de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Dra. Johana Soto,
con una serie de investigaciones extranjeras realizadas en las últimas
décadas y otras de autoría personal, en las que se evidencia que tener una
buena condición física es uno de los factores protectores más importantes de
la salud, independiente del estado nutricional o de la existencia de una
patología previa como la diabetes tipo 2.
La doctora en nutrición y alimentos, y especialista en actividad física
preescolar y escolar, en el ciclo de charlas “Voces femeninas, diálogos
interfacultades” organizado por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas
de la UPLA, sostuvo que es fundamental evaluar la condición física en niños y
adolescentes para prevenir el deterioro temprano de la salud.
“Llegar a los 18 años con una condición física inadecuada es un
riesgo para la salud futura, pero también para la salud actual.
¿Dónde podemos trabajar la condición física? En las escuelas, la
clase de educación física es el espacio para hacerlo junto con las
actividades extraprogramáticas. Pero también se puede realizar
junto a la familia que, igualmente, es un lugar para realizar actividad
física-deportiva y mejorar la condición física”.

FUERZA MUSCULAR V/S SALUD MENTAL

La Dra. Soto afirmó también que, respecto del impacto de la variable fuerza
muscular, estudios internacionales arrojan que cuando se llega a la
adolescencia con menores niveles de fuerza muscular tanto en las
extremidades superiores como inferiores, se tiene mayor riesgo
cardiovascular futuro, siendo ésta la primera causa de muerte, el cáncer la
segunda y el suicidio como tercera causa de mortalidad asociada a una
condición física deficiente.
“Una menor condición física se relaciona con la salud mental. Se
relaciona, incluso, con aquellos niños que no participan en pruebas
deportivas, en actividades extraprogramáticas y en cómo aumenta la
tasa de suicidio o la idea de pensar en el suicidio. Un análisis
retrospectivo en depresión en adolescentes de género femenino
concluyó que aquellas niñas que realizan más actividad física y
participan de manera regular de deportes, tienen una protección de
un 25% de la idea de suicidarse. Eso es muy relevante,
particularmente, cuando Chile aparece como uno de los segundos
países más afectados en su salud mental”, expresó la docente Johana
Soto, quien advirtió que es una variable que preocupa a los profesores del
sistema escolar, para lo cual la generación de espacios de práctica de
actividad física orientada a mejorar la condición física es un factor protector
de salud mental.