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Posibilidades de generar reacciones inflamatorias persistentes en el tiempo y hasta trombosis
venosas, levantaron las alarmas entre especialistas que llaman a monitorear caso a caso con
extrema cautela y no intervenir antes de los 3 meses de haber superado la enfermedad.
El mundo científico sigue vigilando constantemente las secuelas en personas contagiadas con
COVID-19, que abarcan desde pérdida del olfato a severos riesgos de trombosis. Hoy también hay
antecedentes de que algunos de ellos puedes generar reacciones inflamatorias persistentes luego
de operarse, lo que ha levantado las alarmas entre especialistas y cirujanos que llaman al deber
ético y a no intervenir si no es de extrema necesidad, antes del tiempo establecido.
En esa línea, el cirujano plástico Dr. Esteban Torres, de Wam Center, señaló que “hemos detectado
que pacientes que tuvieron COVID-19, pueden generar una reacción inflamatoria persistente en la
grasa y piel, de la misma forma que se ve en otros órganos como corazón, pulmón, riñones, entre
otros, sin estar claro aún por cuanto tiempo. Todas estas secuelas están siendo monitoreadas,
pero como cirujanos de todas las especialidades no tenemos claridad al respecto y eso puede
generar riesgos nuevos”.
El cirujano afirmó que hoy en día las cirugías deben ser mucho más cortas y que definitivamente
la industria cambio, ya que intervenciones que incluían abdominoplastía con levantamiento
mamario, por ejemplo, son impracticables en la actualidad en pacientes que tuvieron el virus. “Yo
invito a los pacientes y a mis colegas a ser cautos. Por las cuarentenas y pacientes que padecieron
el virus tengo una lista 50 intervenciones atrasadas y muchas de ellas no las podre realizar como
teníamos planeado en un principio, porque puede es un riesgo muy alto y no manejamos aún
toda la información científica para tomar decisiones certeras”.
Actualmente para monitorear la persistencia de inflamaciones en pacientes post COVID-19 el
mercado ofrece alternativas de marcadores que están siendo utilizados, pero de manera
experimental. El Dr. Torres explicó que “aún no hay un estándar de las mediciones ni
recomendaciones estudiadas de qué marcadores hay que utilizar, entonces todos estamos
basando nuestras decisiones en la experiencia personal”.
El plazo mínimo recomendado de espera para saber si operar o no es de tres meses. Sin embargo,
hay pacientes que luego de tener una COVID-19 severo, pueden presentar trombosis venosa a los
seis meses, por ello es importante evaluar éticamente los pros y contras de la intervención,
esperando de ser necesario.

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