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Desde Estados Unidos, donde realiza estudios de postdoctorado,
indicó la doctora que a pesar de los cuestionamientos surgidos, las
personas deberían a inocularse con lo que está disponible en Chile,
asegurando que nuestro país es un ejemplo de cobertura a nivel
mundial.

Aun cuando ya hay al menos dos vacunas disponibles en nuestro país contra el
COVID-19, no todas las personas están convencidas de la necesidad de inocularse
y, más ahora, cuando se sabe que la vacuna AstraZeneca ha generado algunos
cuestionamientos a nivel mundial.
Al respecto, la doctora en Ciencias Biomédicas Graciela Molina Fuentes, quien es
investigadora de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), es enfática en asegurar
que las vacunas disponibles han pasado por un riguroso proceso de monitoreo y
que lo que ocurre con la AstraZeneca no es inhabitual.
La especialista, quien actualmente se encuentra realizando un postdoctorado en
la Universidad de California-Davis, sigue muy de cerca todo lo que ocurre en
nuestro país respecto al avance del coronavirus, especialmente las gestiones del
gobierno chileno para importar tempranamente las vacunas, con el objetivo de
inocular al 80% de la población (cerca de 15 millones de personas) a fines del
primer semestre de este año.

ANUNCIO PRESIDENCIAL

Si bien el miércoles 16 de marzo el Presidente Sebastián Piñera anunció que más
de cinco millones de personas ya han sido vacunadas en nuestro país, este
mensaje se vio opacado porque se dio en momentos en que varios países
europeos decidieron suspender la inoculación con la vacuna AstraZeneca, ya que
algunas personas vacunadas denunciaron coagulación en la sangre luego de
recibir su dosis.
“Lo que está pasando con la vacuna de AstraZeneca no es inhabitual cuando ya la
vacuna o medicamento es autorizado. En esa etapa es cuando comienzan a
aparecer nuevos efectos adversos. Lo que se habla hoy es de una suspensión
momentánea, mientras se revisan los casos que se presentaron. Según
AstraZeneca, la incidencia de formación de coágulos es menor que la incidencia
habitual, por lo que puede no deberse a la vacuna”, dijo la investigadora.

Llamó a tener absoluta confianza en el contenido y procedimiento que permitió
generar las vacunas que hoy están disponibles en nuestro país, puesto que ellas
pasaron por todos los controles regulatorios que requieren los medicamentos. Es
decir, cuentan con la evidencia científica y ensayos clínicos que permitieron
autorizar su uso por parte de los organismos regulatorios extranjeros (FDA y
Unión Europea, entre otras).
Graciela Molina reiteró que las vacunas disponibles actualmente cumplen con los
tres parámetros exigidos: efectividad (en este caso el nivel de respuesta, que es
la inmunidad), eficacia (si se logra llegar o no a la población objetiva) y cobertura
(porcentaje de personas que se vacunó). Por lo tanto, son seguras y sus
mecanismos de control funcionan.
“Las vacunas son seguras y son efectivas en evitar las enfermedades severas y las
muertes por COVID. Sin duda, Chile ha sido un ejemplo mundial en cuanto a la
cobertura, lo cual es muy positivo”, concluyó la doctora Graciela Molina.