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Equipos de técnicos y profesionales que trabajan en las ambulancias del centro porteño han debido cautelar sus intervenciones en medio de la contingencia nacional y la recién llegada temporada estival, con el fin de garantizar la integridad de sus funcionarios y la atención de los pacientes.

La labor del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) del Hospital Carlos Van Buren trabaja las 24 horas de los siete días de la semana, siempre vigilante ante los llamados de emergencia que realiza la comunidad porteña durante las distintas épocas del año, donde la contingencia nacional no ha sido la excepción, por el contario, sus equipos han debido intensificar su operación ante los riesgosos escenarios en los que debe operar para brindar la primera atención que en muchos casos puede llegar a ser la más importante.

El Subdirector (s) Asistencial del Hospital Carlos Van Buren, Dr. Rodrigo Riveros, sostiene que “el SAMU es una parte muy importante del trabajo hospitalario dado que está a cargo de la primera atención de las personas en el ámbito extra hospitalario, son quienes trasladan a nuestro hospital a aquellas personas que requieren de sus servicios, accidentados o que presentan alguna crisis o enfermedad aguda en sus domicilios y su intervención muchas veces es la más importante y puede determinar el pronóstico del enfermo. Es un equipo altamente profesionalizado que conoce a cabalidad su trabajo y lleva años resguardando la salud de las porteñas y porteños”.

Trabajo en terreno

Junto con explicar que el SAMU es un servicio de atención pre hospitalario, Andrés Schuller detalla que para lograr dicho objetivo, “tiene dos estructuras fundamentales, una es el Centro Regulador, donde se recibe la llamada y la otra es la intervención que está a cargo del personal de las ambulancias, son dos áreas bien definidas, en la primera, lo que buscamos es precisar la pertinencia del llamado y con qué gravedad, si es una respuesta inmediata donde nosotros sabemos que hay riesgo vital o es una respuesta diferida donde el paciente requiere una evaluación y eventualmente, si la decisión de la regulación y el personal que está en terreno así lo estima, derivar al paciente a la Unidad de Emergencia”.

Matías Macaya es uno de los enfermeros que debe salir a terreno cada vez que los llamados a la central lo ameritan y en el contexto de la contingencia nacional reconoce que la labor ha sido intensa y riesgosa pero a la vez, gratificante.

En ese sentido, el profesional de la salud comenta que “si bien nosotros, como protocolo SAMU, no podemos llegar directamente a las zonas rojas, la comunidad entiende y nos respeta, nos retribuye el cariño cuando salimos a las calles porque nosotros hacemos el bien sin mirar a quien, el SAMU no distingue color, ni raza, ni nacionalidad, si eres Fonasa o Isapre, nosotros solamente estamos ahí para poder “dar vida”, no estamos para juzgar, habrán otras instancias para eso, por lo tanto, jamás le vamos a negar la atención a nadie, estamos preparados y dispuestos para poder ayudar”.

En la misma línea, Macaya destaca que “sin duda, en esta situación de contingencia nos hemos visto expuesto a riesgos que no habíamos visto antes y la verdad es que ha sido un trabajo intenso pero al mismo tiempo gratificante, saber que estamos ahí para cuidar a la ciudadanía, independiente de la situación o contexto en el que estén”.